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El juvenil Rubén Alejandro Felgaer, de 21 años, campeón argentino de ajedrez, acaba de ingresar en la máxima categoría del concierto mundial de los escaques y los trebejos. El último fin de semana, en Dinamarca, tras una brillante actuación en el torneo Politiken Cup, obtuvo el título de Gran Maestro. De esta manera, el apellido Felgaer eleva a 19 la lista de jugadores de nuestro país que alcanzan tamaña coronación.
Hace sólo un par de meses, tras obtener el Campeonato Argentino Superior, realizado en Pinamar, el flamante campeón decidió emprender con su delgada figura y casi 190 centímetros de estatura, un viaje por distintas capitales europeas en la búsqueda de mayor experiencia en el dominio de las piezas. En su pequeña valija, los sueños y las ilusiones ocupaban un espacio apenas mayor que el arsenal tecnológico a cuestas, reducido a la capacidad de memoria de una notebook y sólo algún par de diskettes. Es que Felgaer, un joven del barrio de Almagro y simpatizante de River Plate, creyó oportuno el intento de una buena preparación con vistas a la Olimpíada de ajedrez que se disputará en noviembre próximo en Eslovenia. Sin embargo, íntimamente, percibía encontrarse frente a una valiosa ocasión: tutearse frente a los grandes del deporte mental y, por qué no, luchar por alcanzar el mismo título que sus rivales.
Primero fue un intento en Polonia (en el torneo de Milenio finalizó 6º) y más tarde en Dinamarca. La victoria final en Aarhus le facilitó la invitación al fuerte torneo Politiken Cup. La tradicional competencia anual que organiza uno de los principales diarios de Copenhague. Allí, entre los 197 jugadores, varios ostentaban, como el cinturón negro entre los judocas, el título de gran maestro.
Felgaer cosechó siete victorias, tres empates y sólo una derrota. Al cabo de once ruedas había finalizado en la primera posición, junto con el ruso, ahora holandés, Sergei Tiviakov y el ucranio, ahora esloveno, Alexander Beliavsky, los tres con 8,5 puntos.
Así llegó al título. Más temprano de lo soñado, si bien Hugo Spangenberg continúa siendo el GM argentino más joven, al lograr la norma definitiva a los 18 años y tres meses.
Quizá, los once mil dólares en premios, la mayor cifra ganada en sus quince años desde que conoció el ajedrez, tiempos en los que papá Ricardo le enseñaba a su hijo mayor, Pablo, el movimiento de las piezas, bajo la atenta mirada del más pequeño, Rubén, y que la figura de mamá Analía completaba la escena en el hogar de los Felgaer, resulten ahora un aliciente para que la estada en Europa se extienda por algunas semanas más.
Por lo pronto, mañana llegará a Barcelona. Allí estará frente a una nueva prueba. Otra vez con los trebejos. Otra vez con sus sueños e ilusiones mayores. Orgulloso de cargar el mismo bolso; eso sí, algo más completo y más pesado. No sólo de anécdotas y experiencias. Es que a partir de ahora, a su apellido se antepondrán dos mayúsculas iniciales: GM, las de Gran Maestro.



