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Atardecer de jueves en Cañuelas. La caballeriza de Adolfo Cambiaso tiene algo de revuelo. Acaba de terminar la última práctica antes del comienzo del 121er Campeonato Argentino Abierto. En los boxes aparecen ordenados, desde la entrada hasta el final, los cracks que juega el líder de La Dolfina: Chocolate, Carla, Lucky, Ethel, Caraqueña, Hanna Montana, Buenaventura y Cuartetera. Adolfito cuenta que si la final de Palermo fuese hoy, ahora mismo, los seis primeros serían sus caballos principales, y las dos últimas, multipremiadas ellas, quedarían de espera, junto con Laila y el clon Show Me, que debutó en Palermo el año pasado.
"Hoy el polo cambió mucho. Tener de espera un caballo te puede servir más que ponerlo desde el comienzo de un chukker, lo que resulta más cansador. Lo tenés afuera y los jugás un par de minutos y rinde mucho. Y así lo podés poner en tres o cuatro chukkers salteados y, al final, terminan jugando más. Es mi forma de pensar hoy", narra Adolfito.
Tal cual, Dolfina Cuartetera, la mejor yegua que jugó en su vida, según sus palabras, entró ayer como espera en los últimos minutos del 8° chukker ante Miramar, reemplazando a... Cuartetera 01, uno de sus clones. Cambiaso en principio pensaba utilizar a Cuartetera recién en la tercera fecha, en la definición de la Zona A. "Ya tiene 14 años, está un poco vieja. La quiero tener más que nada para fines comerciales. Allá atrás están los clones", cuenta Cambiaso, y señala al otro lado del box.
A la vuelta, entonces, aparecen en los dos primeros boxes dos caballos especiales: Cuartetera 01 y Cuartetera 02. Así, sin nombres distintivos y solamente numerados como única identificación, como quiere su dueño, que dice que tienen cuatro años, aunque los veterinarios estiman que ya pasaron los cinco. El 01 marcó entonces un hito ayer: jugó los primeros 4 minutos del 8° chukker. Es el primer caballo clonado de una yegua ganadora de premios en la Argentina en galopar en Palermo. Adolfito es seguramente el polista que más impulso le da a la llegada de los clones. Y todavía tiene un sueño por cumplir de acuerdo con una profecía que hizo un par de años atrás...
"Me quedan unos tres o cuatro años de polo, seguro. Ya el año que viene la Cuartetera va a jugar Palermo con estos dos clones. Creo que voy a llegar bien a lo que anuncié alguna vez: tener mi palenque sólo con clones". Si esta frase ya parece futurista, todavía hay más: en el momento en que a la 01 la estaban secando después de una práctica, a la 02 le sacaban embriones. Sí, leyó bien: los hijos del clon, como si fuese un libro de ciencia ficción de Julio Verne o una película de Stanley Kubrick.
"Cuando varean tienen el mismo paso y el mismo porte que la madre. Son igualitos en todo". El que habla es Oscar Argüello, uno de los ayudantes de Cambiaso que dan la vuelta al mundo con el polista todo el año. Tiene 24 años, y desde los 15 trabaja en La Dolfina. Fue creciendo a la par del avance de los embriones y vio de cerca toda la carrera de Cuartetera. "Son bastante nerviosos, como la madre. Pero cuando están juntos se tranquilizan. Es increíble", agregó Oscar, que dice que se los puede diferenciar por la mancha blanca que tienen en la cara: la de Cuartetera es entera, y la de la 01 se corta y luego prosigue.
Eso sí: Cambiaso aún no se anima a asegurar si estos dos clones igualarán o superarán el nivel de la Cuartetera original: "Son muy chicas todavía. Sé que serán yeguas de Abierto, pero no sé si mejores que la madre. Es complicado decirlo ahora. Es como comparar a Maradona con Messi. O ponerle techo a Agüero, que todavía tiene mucho". Lo que resulta claro es que, según su visión y su comparación futbolera, los clones tienen nivel de estrellas de selección y que dentro de poco tiempo ya se las verá con un rol protagónico en el torneo más importante del mundo.
Con nueve premios Lady Susan Townley, Adolfo Cambiaso es el máximo ganador en la historia de la distinción al mejor caballo de Palermo. Todo empezó en 1997 con Colibrí, que repitió su victoria al año siguiente. En 2002 fue el turno de Lili, en 2005 y 2006 del padrillo Aikén Cura, 2009 y 2010 Dolfina Cuartetera, 2012 Dolfina Buenaventura y el año pasado Chocolate. En Tortugas de este año, el premio al mejor caballo fue para Lucky.



