

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
La fama tiene un costado muy seductor. Pero eso trae, indefectiblemente, un costo, y las jugadoras del seleccionado de hockey sobre césped están aprendiendo a manejarlo. La medalla plateada obtenida en Sydney coronó un trabajo serio y exigente para el que estaban preparadas, pero no así para este repentino estrellato. Programas de televisión, antes inaccesibles, las quieren invitar; la gente las reconoce y les pide autógrafos. Detrás de todo ello hay un reto: no perder la esencia y no olvidarse de que en febrero habrá que retomar los entrenamientos para seguir siendo Leonas.
Karina Masotta, además de ser la capitana de este seleccionado y, con 29 años, la más veterana del equipo, es la que tiene más pergaminosdesde lo deportivo. En 1994, cuando la Argentina obtuvo el subcampeonato del mundo en Dublín, fue elegida la mejor jugadora del certamen y esto le permitió una trascendencia internacional que no había alcanzado ninguna jugadora de hockey de nuestro país. Después vino la actuación en Sydney, donde brilló, y a pesar de ello optó por evadir la exposición pública.
Ahora, cuando es tiempo de balance, nos recibió en su casa de San Martín, cercana a Mitre, su club de siempre, para analizar este cambio de imagen del hockey argentino.
-Cuando volvieron de Australia, te fuiste casi directo a Villa Gesell. ¿Hubo alguna razón en especial para eso?
-Yo tenía todavía una semana de licencia en el trabajo y la aproveché para descansar. No es que decidí desaparecer. Estábamos invitadas al programa de Tinelli, pero yo le dije a la productora que me llamó que para mí lo mas valioso es estar con mi familia, y más aún después de tanto tiempo. Encima, me habían organizado una fiesta sorpresa. Y yo esos momentos no los cambio. Prefiero estar con mi gente, con la que siempre me bancó. El hecho de ir o no a lo de Tinelli no me cambiaba nada.
-¿Por qué creés que fue tan diferente, en cuantoa difusión, este segundo puesto olímpico con el del Mundial 1994?
-Creo que son dos etapas distintas a nivel de promoción del deporte. Tal vez antes no teníamos tantos recursos comoahora. El cambio pasa porel mayor aporte económico y por la continuidad de tantos partidos internacionales, que se dan también por el hecho de estar en los primeros puestos del ranking. Ahora todos quieren jugar con nosotros.El subcampeonato mundial fue importantísimo porque no teníamos nada de infraestructura.
-De ese grupo del 94 fuiste la más popular. ¿Ahora decidiste bajar el perfil?
-No decidí bajarme de los medios. Siempre fui igual.No me gusta demostrar todas las cosas que conseguí a lo largo de mi carrera, a pesar de que estoy muy agradecida por los reconocimientos que tuve, no sólo dentro de una cancha, sino desdelos medios. Pero me gusta ir a los lugares en los que correspondeque esté el deporte.
-Cada una obtuvo diferentes réditos de la medalla.¿Cómo fue la vuelta a los entrenamientos, un mes después de Sydney?
-Lo que cada una pueda conseguir a partir de esto me parece bárbaro. Yo trato de vivirlo como siempre. Igual, hay que mejorar muchas cosas. Nosotras no estamos preparadas para los sponsors y todas esas cosas que llegan. O las querés agarrar a todas, algo que no podés, o no sabés cuál elegir. En esas cosas una se tiene que educar.
-¿Cuáles son, a tu criterio, los aspectos por trabajar luego de la medalla obtenida?
-Principalmente,el tema de la fama y el prestigio. A la fama llegás fácil con los resultados, pero después hay que mantenerlos.
-Ustedes lo saben bien porque dos años después del subcampeonato de Dublín vivieron el fracaso de Atlanta.
-Exactamente. Alas que no habían ido a los Juegos de Atlanta se lo decíamos siempre.Fuimos educando a todo el grupo para no repetir esa sensación.
-¿Qué creés que pasaría si quedan sextas en el Mundial de Australia 2002?
-A mí me preocuparía. Uno tiene que mantenerse. Hay un cuerpo técnico muy responsable, que ya dio su planificación, y tenemos que encarar este año de la mejor manera. Por parte de las mayores, yo creo que siempre vamos a incentivar al equipo para que los resultados no cambien. No me gustaría perder un lugar cuando podemos mantener lo que hicimos, para luego sí poder alcanzar lo que nos falta: el primer puesto.
-¿Recibieron apoyo psicológico para manejar el tema de la fama?
-En realidad, todavía no. La verdad es que terminó el torneo y nos preparamos para el Campeonato Nacional en Mar del Plata y después empezamos las vacaciones hasta el 5 de febrero. Pero si no lo tuvimos fue porque no nos lo propusieron o porque no lo pedimos.
-Luego de Sydney circuló el rumor de que querían cobrar para dar algunas entrevistas. ¿Es cierto?
-Prefiero no opinar sobre esas cosas. Desconozco si alguien hizo un arreglo personal. No sé qué pasó. Por ello, no participo de algunas cosas. Igual, no creo que por esoel equipo no esté compacto. Además,el periodismo hace arreglos individuales yconvoca a una o a otra.
-¿Cómo toman esa diferencia?
-Hay comentarios distintos. De repente, hay gente del equipo que no sale nunca y siempre se convoca a las mismas. Quizá por ser las más representativas o las que tienen más carisma.
-¿Qué opinás de que el Olimpia fuese para todo el equipo?
-Me pareció bárbaro. Es novedoso que elijan a un equipo para un premio tan importante. Claro que la cosa también pasópor el hecho de quién se lo llevaba. El de Oro quedó en la asociación y nosotras nos vamos a hacer una réplica como para tener un recuerdo. El de Plata original fue para Sergio Vigil (director técnico).
-Hace un año, en Mar del Plata, algún programa de TV, como el de Mirtha Legrand, no quiso recibirlas, a pesar de haber sido citadas. Y luego de lo de Sydney, con el resultado puesto, sí las invitaron. ¿Qué reflexión te merece el episodio?
-No es que no se nos respetó, pero supongo que no esnormal que te inviten a un programa y que después te digan que no vas a salir al aire porque la conductora no sabe del tema. Después de Sydney se decidió no aceptar la invitación de Legrand.
-De algún modo, el hockey comenzó a ser un negocio. ¿Qué creés que va a pasar cuando alguien de este grupo quede afuera?
-Uno tiene que conocer que depende del cuerpo técnico. Si le respondés, te va a considerar porque le servís. Ysi no, sabés que estás afuera.
-Desde el 1º de enero, los seleccionados pasaron a depender de la Confederación. ¿Suponés que algo va a cambiar?
-Va a ser distinto porque no sólo está la gente de Buenos Aires, sino también la del interior, que ve las cosas diferente. Quizá se pueda mejorar algo. Sé que estuvieron hablando con empresas, tratando de buscar auspiciantes para que no le falten cosas al equipo. También hablaron con la Secretaría de Deportes. Vamos a tener un subsidio distinto por ser medallistas. Una mejor remuneración, siempre y cuando mantengamos lo que conseguimos o lo superemos.
-¿Y en cuanto al semillero?
-En los colegios se juega bastante y no sólo en los privados. Eso es muy importante. Se están buscando las posibilidades para que el hockey aumente no sólo en la parte femenina, sino también en la masculina, que es la que está decayendo. Hay que apuntar a eso. El deporte es todo, especialmente los menores, que es lo más importante para crecer.
-¿Cómo ves el futuro del equipo?
-No me animo a decir nada.Quizás es como en el país: te prometen mucho y terminás luchando por lo poco que tenés. El hockey femenino es muy parejo. Como para que sepa la gente, con lo que tenemos, si estamos cuartas es espectacular. Nosotros ya podemos decir que somos un equipo de elite porque estamos entre los primeros cuatro. Ahora, depende del trabajo del cuerpo técnico. Confío en que nos va a mantener y nos va a sacar un poco la fama de la cabeza.
El cuarto de Karina Masotta, si no fuese por las camas, podría ser, perfectamente, la vitrina de algún club muy exitoso. Sobran los trofeos y las medallas. "En realidad, tengo muchos más guardados", agregó la delantera argentina.
Sobre la cajonera que está cerca de la puerta de entrada están los más importantes: el trofeo de cristal de mejor jugadora del Mundial 94, la medalla de ese torneo, una bocha que les regalaron en Sydney y la medalla plateada atada al premio Konex que recibió por ser considerada la mejor jugadora argentina de hockey sobre césped de la década del 90. "A éste le doy un valor muy especial por todo lo que significa",aclaró. Tambiénhay algunas fotos y tapas de revistas con la figura de ella, más los Olimpia de Plata de 1994 y la réplica del de 2000 que consiguió el equipo.
Casi no queda lugar libre, pero todavía espera conseguir algunos trofeos más. "No pienso retirarme por ahora. Hasta el Mundial 2002 llego seguro", dijo Masotta. Será la oportunidad de ir por el oro que coronaría brillantemente esta galería de logros deportivos.



