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SAINT-ETIENNE, Francia.- El último 25 de mayo, Daniel Passarella cumplió 45 años. Y pidió un deseo: estar en la primera semana de julio en Francia y no como espectador del Mundial. Ayer se le hizo realidad con el pase del seleccionado a los cuartos de final. Por eso terminó enloquecido, tirado boca arriba en el césped del estadio Geoffroy-Guichard, cubierto por la marea humana de los integrantes del cuerpo técnico. "Pensé mucho en mi hijo", confesó más tarde el entrenador, en su partido 55 al frente de la Argentina.
Disfrutó de la clasificación como un chico. ¿Si éste fue el partido más importante del equipo por la significación? "Creo que sí. Inglaterra respetó su carácter y su filosofía de fútbol, como siempre, y nos tuvo en dificultades. Fue un partido muy duro, el más difícil de los octavos de final. Estamos contentos porque clasificarse así, ante un equipo como Inglaterra, en un partido de corazón abierto, de mucho ritmo, con dos equipos de gran personalidad, que supieron revertir un resultado adverso, nos llena de satisfacción", analizó el Káiser.
Tampoco escondió su alegría y confianza por las decisivas atajadas de Roa. Y abrió un margen para la autocrítica: "Nos equivocamos mucho con la pelota, cosa extraña en nuestros jugadores. La prisa por querer definir el partido nos condujo a no manejar bien el balón y a centralizar demasiado el juego. Así no pudimos convertir ningún gol para finalizar el encuentro antes de los penales", explicó Passarella.
El segundo gol argentino fue muy festejado por Passarella. Es que se sintió corresponsable de la conquista de Javier Zanetti, la número 100 desde que el Káiser dirige a la selección. "Fue una jugada preparada que salió a la perfección", dijo. Con una pequeña historia detrás: el tiro libre lo iba a patear Batistuta, pero el técnico cambió sobre la marcha, lo llamó a Verón y le marcó la nueva disposición. Por eso, el crédito.
¿El futuro? Passarella sabe que no puede detenerse en Inglaterra porque dentro de cuatro días ya espera Holanda. "Es una llave complicada la que nos tocó; primero Inglaterra, uno de los mejores equipos y candidato al título, y ahora Holanda, que también juega muy buen fútbol. ¿El cansancio? En un equipo motivado como el argentino pasa a un segundo plano, aunque nuestro rival estará más descansado que nosotros porque jugó un día antes", concluyó.



