

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.


Todos los kilates polísticos de una trayectoria larga e importante se le vinieron encima a la mente de Juan Ignacio Merlos cuando un médico le dijo, a fines de 2014, que no podría jugar más. Poco tiempo antes, un accidente de juego le había roto la cúpula radial, del brazo derecho. Fue el 17 de noviembre, por la Copa Cámara de Diputados, con la camiseta familiar, la de La Mariana, y junto a sus hermanos, Sebastián y Agustín. A los 46 años, ganador una vez del Abierto de Palermo y ex dueño de 10 goles de handicap, a Pite se le acababa una carrera exitosa.
"Cuando ocurrió el accidente le agradecí a Dios todo el polo que me había dejado jugar, y le pedí que me diera fuerzas para perdonar al que me había tirado a la m... y para jugar algún día con mi hijo Juan Cruz. Hace ocho meses estaba destruido, y ahora estuve jugando la Triple Corona", contó a LA NACION. Es otro el ánimo, es otra la perspectiva. El mayor de los tres hermanos, después de dos años de ausencia en los tres principales torneos, se dio el gusto de protagonizar el Abierto de Tortugas, invitado por La Aguada-Las Monjitas dada una lesión de Sebastián.
Su rendimiento tuvo altibajos. El equipo perdió ambos encuentros en Tortugas. "Estoy y agradecido a los chicos, que pensaron en mí, en mi sabiduría más que en mi realidad. Podría haber jugado mejor con un par de prácticas más. Reaparecí tras ocho meses, pero no vine a agradecer, sino a ganar. Y no se dio", apuntó. Pero no deja de haber un costado personal positivo: "Volver fue divertidísimo. Lo extrañaba", confió.
La operación, los seis tornillos y las dos plaquetas en esa cúpula radial quedaron lejos en la mente. Con voluntad y su esposa, Mariana Irazu, aguantándole los humores, Pite encaró la recuperación. "El polo es mi vida", le gusta decir, pero se permitió traicionarlo por otro para los primeros meses de rehabilitación. "Hice tenis, porque la raqueta pesa 180 gramos, contra 520 del taco. Pasé horas cada día, hasta seis, en el frontón de Trenque Lauquen", recordó. Lo ayudaron, un traumatólogo, Gustavo Ríos, y un osteópata, Tito Garín. Se puso bien. Y volvió al ruedo a fines de septiembre.
"Es increíble cómo Dios te da y te quita. Estuve ocho meses sin jugar al polo, y ahora tengo unas ganas tremendas, ando más caminador de la cancha que nunca, estoy feliz. Tengo 47 años, pero eso no significa nada. Lógicamente hay falta de ritmo, pero estoy bien", describió.
Pero para Merlos, 2015 no se agota en esa participación en Tortugas. Hoy irá en busca de ser parte del resto de la Triple Corona, cuando desde las 15, en Palermo, busque el acceso a Hurlingham y el Argentino. Jugará por Las Rosas, un club de Santa Fe, invitado por su joven admirador Franco Gai (h.) y junto a Manuel Crespo y Francisco Bensadón. La tienen bravísima con sus 29 tantos contra los 31 del favorito, Washington. "Es muy difícil, Washington hace el mejor polo del torneo, junto a Magual. Vamos a hacer lo que no los molesta", anticipó. La empresa es difícil, y Juan Ignacio tiene planes para el caso de que no se cumpla el anhelo de regresar a Hurlingham y Palermo tras esa última actuación, de 2012, por Alegría. La gran meta que le queda en el polo es compartir un campeonato importante con su primogénito. Juan Cruz tiene 18 años y 4 goles y ya está como para disputar una Copa Municipalidad de Pilar, pero su papá apunta a, quizás dentro de dos o tres años, una Copa Cámara o una clasificación para los dos abiertos más grandes. "Quiero jugar con mi hijo. Lo hicieron Gonzalo Pieres, Alberto Pedro Heguy, Taio Novillo Astrada". Es su gran meta.
Con un 11-5 a La Irenita (27), Magual (31) logró su tercer acceso sucesivo a los abiertos de Hurlingham y Argentino, al ganar la Zona A de la clasificación en Palermo. El vencedor forma con Alejandro Muzzio (8), Francisco Elizalde (7), Marcos Di Paola (8) y Santiago Toccalino (8).



