Abierto de Palermo. Cambiaso, el crack archiganador y su sueño de despedida: jugar con su hijo y sus sobrinos Castagnola

El rito sagrado: Adolfito celebrando una nueva conquista con La Dolfina
El rito sagrado: Adolfito celebrando una nueva conquista con La Dolfina Fuente: LA NACION - Crédito: Sergio Llamera
Claudio Cerviño
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14 de diciembre de 2019  • 22:51

El destino estaba marcado por alguna razón que desconocemos. Ese chico rubio que a los 3 años empuñó por primera vez una raqueta, pero que amaba volver del jardín de infantes de Vicente Casares para subirse a los petisos de la escuela de polo de sus padres en La Martona, lo tenía más claro que todos. Jugaba (juega) muy bien al tenis y un profesor lo quiso sumar a su centro de entrenamientos. Contó alguna vez Martina, su mamá, que con las manos en los bolsillos, sin inmutarse, el chico plantó bandera: "Yo voy a jugar al polo". Tenía 10 años. Empezaba la revolución Adolfo Cambiaso.

Pasaron 34 años desde aquel momento de su decisión de vida. Hoy es padre, tiene tres hijos (Mía Adolfo y Myla) de su matrimonio con María Vázquez, más de 1000 caballos, y todo lo que hizo en su exitosísima carrera jamás pasó inadvertido. Para sus fieles seguidores o sus detractores. No es perfecto, claro: nunca quiso serlo. Pero tuvo, tiene y tendrá sus convicciones. Hace rato largo que está haciendo huella e historia en el deporte que abrazó con pasión, algo de locura y una cabeza prodigiosa. Sí, porque podrá jugar al polo como nadie, ganar como muy pocos en el deporte, tener los mejores caballos, haber impuesto casi de tozudo (exitoso) la clonación, pero nada como esa mentalidad que lo sostiene ahí arriba. Dicen que es herencia de la abuela paterna, Mónica Delia Rodríguez, otrora nadadora de elite.

Un año atrás, con 43, lució físicamente como de 25 y se comió la final contra Las Monjitas, convirtiendo 12 de los 17 goles de su equipo. Como si hubiera pasado por la piscina de la película "Cocoon" el día anterior. Probablemente uno de los mejores partidos de su vida. ¿Ya estaba hecho? Jamás. Volvió a mostrarlo en este nuevo clásico y accidentado clásico con Ellerstina. Porque su cabeza sigue trabajando en presente y futuro. Desafiando cualquier lógica y obstáculo. Reimpulsándose. Como aquella vez que escuchó una frase por teléfono que lo estremeció: "Te van a sobrar bozales". Se la dijo Gonzalo Pieres, su mentor en Ellerstina, con quien había ganado sus primeros tres títulos en Palermo (1994, 1997 y 1998) y su primera Triple Corona (1994). Le estaba anunciando que se iba de la organización y Pieres, un ganador nato, le tiraba el guante en la cara: el "te van a sobrar bozales" era preguntarle ¿dónde vas a ir si no tenés ni un caballo?

El primer La Dolfina ganador, con Castagnola, Aguerre, Monteverde y Cambiaso: fue campeón en 2005, 2006, 2007 y 2009
El primer La Dolfina ganador, con Castagnola, Aguerre, Monteverde y Cambiaso: fue campeón en 2005, 2006, 2007 y 2009

Transcurrieron 19 años y en 20 participaciones en el Abierto de Palermo con La Dolfina Cambiaso jugó 19 finales, de las cuales ganó 13, las siete últimas en forma consecutiva. Tiene 16 títulos de Palermo y arriba sólo están Alberto Pedro Heguy (17), Horacio Heguy (19) y Juan Carlos Harriott (h.) (20). Y selló además la triple Triple Corona seguida (2013, 2014 y 2015). Una máquina de ganar. Con esta formación, desde 2011, tiene una marca de 39 victorias y una derrota (final de 2012), y desde 2005 a la fecha, con las dos alineaciones que marcaron su vida, un registro de 61-3. ¡Monstruoso! Y aunque no lo exprese públicamente, tener un récord de 9-3 sobre Ellerstina en finales del Abierto, además de una organización envidiable, representan un tácito orgullo.

"Es una alegría inmensa volver a levantar la copa. Para nosotros, Palermo es un Mundial, es el partido más importante del año. Primero hay que llegar, y después ganarlo. Por suerte venimos consiguiendo ambas cosas. Las motivaciones siempre están". Adolfo Cambiaso (h.)

Los palenques de La Dolfina, de La Dolfina Polo Ranch y en menor medida con jugadores de otros equipos llevan la marca Cambiaso en materia de caballos, algo que para el público quizá no impacte tanto como levantar el trofeo en la cancha 1. Pero para esta clase de deportistas fanatizados con la cría no hay duda alguna: lo valoran sobremanera. El premio al mejor caballo no es un relleno en sus vidas: es la vida misma.

Cambiaso, hace unos años, en su campo en Washington, con Poroto, Myla y Mía
Cambiaso, hace unos años, en su campo en Washington, con Poroto, Myla y Mía Crédito: Pilar Bustelo

Hace unos meses se notaba algo pesado: orillaba los 80 kilos. Se sometió a una dieta a base de pollo, pescado y verduras. Nada de harinas ni de dulces. Se pasó de rosca: llegó a 70 y se sentía un poco débil. Ajustó las clavijas y trepó a 74. No descuida su preparación física ni las sesiones de fisioterapia. Sabe que el cuerpo es, hoy, su talón de Aquiles. No se preocupa: se ocupa.

Metiéndonos en su cabeza, una de las cosas que debe anhelar Adolfito hoy es tener 4 o 5 años menos para poder disfrutar varios Palermo con Poroto Cambiaso, su heredero, que ya anda por los 14. Pero, ¿cómo convencerlo a esta altura de que no será posible? Quizá no gane (o sí), pero que se proyecta seguir estando pocos lo dudan. Quizá, escuchándolo hablar con admiración de sus sobrinos, hasta podamos inferir su último sueño como jugador: que Poroto sea el 2 de un equipo en el que el 1 y el 3 sean sus primos Jeta y Barto Castagnola, los jóvenes sensación del Abierto 2019 con La Natividad. ¿El back? Cambiaso, claro. Montado hasta los dientes. Emulando a otra leyenda como Alberto Pedro Heguy, que correteó las canchas hasta los 50.

El podio de los 5 campeones: Ribeiro de Andrade, Nero, Mac Donough, Stirling y Cambiaso
El podio de los 5 campeones: Ribeiro de Andrade, Nero, Mac Donough, Stirling y Cambiaso Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

Y aunque el vínculo roto desde 2010 con su cuñado Lolo Castagnola asome como primer gran obstáculo para un proyecto tentativo semejante, ¿alguien se animaría a afirmar que sería una utopía? Si ya le dijeron que estaba loco cuando pensó en tener un palenque con clones de la Cuartetera jugando Palermo y hoy en día hasta se la pasa comprando bozales.

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