Adolfo Cambiaso: "Ahora parece que tan loco no estaba, ¿no?"

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19 de noviembre de 2016  

Adolfo Cambiaso
Adolfo Cambiaso Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Fue una corazonada. Cuando a Adolfo Cambiaso le dijeron que Aiken Cura era “insalvable” tras la fractura de la mano izquierda en la final de Palermo 2006 con La Aguada , pidió que le extrajeran células. “A lo mejor me sirven para algo”. Poco después, conoció a Alan Meeker, vinculado e interesado en la clonación. “No podía creer que se me estuviera muriendo un caballo que encima tenía pocas crías. Por eso mandé congelar esas células. Apareció Meeker, me asocié con él, y así empezamos con esta locura”, cuenta hoy Cambiaso. “Imaginate: tengo un Aiken Cura de nuevo”, dice, feliz. Cuando hace unos años, en medio del descreimiento por el nuevo emprendimiento, lanzó el desafío “voy a tener un palenque solamente de Cuarteteras”, los que lo escucharon se rieron. “Pensaban que estaba loco. Y hoy parece que tan loco no estaba, ¿no?”, señala con ocurrencia.

–Es un momento muy especial para vos, sin dudas. No sólo por lo que hiciste con La Dolfina, sino ahora con los clones. ¿Estas Cuarteteras qué edad tienen?

–La que ganó el premio en el Abierto de Tortugas va a cumplir 5 años. El resto tiene 6. Son todas parejas. De la 01 a la 05 son todas parecidas de edad.

–¿Y respecto de la original, cómo son?

–Lo que pasa es que estas son nuevas, es el primer año en serio. ¡Son buenísimas! Hasta Juanma Nero (NdR: uno de sus compañeros en La Dolfina) las probó y me lo dijo. Pero de ahí a compararlas con la original… Son parecidas, de carácter y movimientos similares. Les noto cosas de la Cuartetera. Siempre me guardo un lote de caballos para el Abierto de Palermo, que son los buenos buenos, los de siempre. Pero la verdad es que cuando jugué los clones en Tortugas quedé encantado. Y no me quiero bajar de ellos.

–Los jugadores suelen hablar de lo que les gusta cruzar líneas de sangre para mejorar la cría...

–¡Pero yo sigo criando con ellas! Clonás lo mejor para perfeccionarte. ¡Imaginate si estuviesen vivas la Marsellesa, de Horacito Heguy, o la Luna, de Gonzalo Pieres, para clonar! La idea es criar y mejorar los porcentajes. Por eso yo cloné la Lapa, porque creo que como madre es una de mis mejores yeguas. Ahora estoy tratando de criar con los clones de la Lapa. Para de esa manera mejorar el promedio.

–¿Qué reacciones encontraste en el ambiente polístico con todo esto que estás haciendo?

–Positivas. Y con lo que pasó en Tortugas, quedó demostrado que el clonaje funciona. Siempre creí en esto, pero hay que demostrarlo en la cancha. Si no, te dicen: “Tengo un Messi”. Bueno, bárbaro, todos tenemos un Messi o creemos tenerlo. Mostrame que es verdaderamente un Messi.

–Estabas eufórico ese día...

–Porque se dio lo que yo imaginé hace 10 años. Un sueño cumplido. Cuando se te cumplen los sueños. Una final, contra Ellerstina… ¡Y que jueguen los seis clones bien! Es como decir “no estaba errado en mi pensamiento”. Fue un triunfo más. Todos los sueños cumplidos son triunfos para mi.

–¿-Es una locura pensar en un equipo de La Dolfina hecho con clones?

–Ehhhh, ¿y que juegue yo? Es imposible porque ese proceso va a tardar años. Pero sí puede pasar tranquilamente en el futuro. Mucha gente empezó a clonar y seguramente otros estarán pensándolo después de lo que vieron.

–¿Qué reimpulso le dio todo esto a carrera? Muchos apuntaron que te ven como a los 30 años, que estás rejuvenecido.

–Lo de los clones representó una motivación enorme. Siempre me fue más fácil jugar en la Cuartetera que en otros caballos. En esa yegua hacía menos fuerza y jugaba mejor, me sentía más liberado. ¡Ahora tengo varias Cuarteteras! Es como volver a subirse a tu mejor auto. Además, dejé atrás las lesiones. Todo influyó.ß

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