La Dolfina arrasa en el presente pero juega para la historia

Su décimo título en fila llegó con una clase de polo ante Ellerstina: 18-12; el campeón obliga a compararlo con los grandes de todas las épocas
Xavier Prieto Astigarraga
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17 de octubre de 2016  

Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Cada vez que terminan el Abierto de Tortugas y el de Palermo, Francisco Dorignac habla en la premiación. Presidente del country y de la Asociación Argentina de Polo, suele leer un texto formal y elogioso a los protagonistas. Ayer, cuando concluyó el torneo inicial de la Triple Corona, Dorignac no leyó, improvisó. Y jamás sus palabras habían sido tan acertadas. Le salieron de dentro, contundentes, auténticas. “Es muy fácil hacer un discurso después de este partido”, empezó. “Gracias a los jugadores por mostrar cómo se juega al polo. Duró 1h45m y fue una cosa extraordinaria”, subrayó.

Imposible no coincidir con el ex back de Santa Ana. Pero limitarse a lo bueno que fue el encuentro –el mejor en mucho tiempo– es quedarse corto. Lo más extraordinario es este monopólico La Dolfina, un equipo de época, que en la era más competitiva del polo avasalla como lo hacían otros grandes en tiempos menos desarrollados. Aun teniendo enfrente al siempre organizado y talentoso Ellerstina, al que ayer superó por 18 a 12, Cambiaso, Stirling, Mac Donough y Nero empiezan, quizás siquiera sin darse cuenta, a jugar ya no por el presente sino por la historia. Y no sólo por la estadística, que desde diciembre último dice que nadie conquistó tantas veces en fila (tres) la Triple Corona como este cuarteto. También por el juego.

Desde hace rato los partidos de zona de cada torneo no le representan dificultades. Raro que no golee. Las finales le tocan casi siempre contra su archirrival; ésta fue la novena seguida entre ambos, y la 18ª de las últimas 19. Los pronósticos, por supuesto, son más abiertos en esos casos, pero La Dolfina ganó las últimas nueve entre sí. Y el historial del clásico ya dejó, hace rato, de ser equilibrado. Con el de ayer, el club de Cañuelas ya dobla al de General Rodríguez en triunfos: 24-12. La suma de ambas cifras da 36, que es la cantidad de victorias sucesivas que acumulan Cambiaso y compañía.

Pero así como los números de La Dolfina impresionan, asombra su polo. En vez de menguar por falta de motivación ante tanto éxito o por edades que suben (nadie está debajo de los 34 años), mejora. Todos saben qué deben hacer en cada situación. Si uno recupera una bocha, un compañero ya corre para recibir solo el pase. Siempre hay alguien atrás, cerrando; suele ser Juan Martín Nero, un tiempista impasable en el mano a mano e intimidante en el pechazo. David Stirling dejó hace rato de ser el perro de presa y ya es un 10 goles de defensa y de ataque también. Pablo Mac Donough, el francotirador, pone calidad y velicidad en el medio. Y Adolfo Cambiaso... Dice que, a los 41, está físicamente como nunca en los últimos años. Pues por lo que corre en la cancha, lo goleador y lo determinante que es se parece al Adolfito modelo 2005, aunque en una versión más colectiva.

Fuente: Archivo

A semejante equipazo, este Ellerstina en perenne formación, con cambios de puestos que nunca terminan de convencerlo, le presentó lucha mano a mano durante casi cinco chukkers. Lo tuvo casi gol por gol hasta el 10-10; luego, La Dolfina sacó dos de ventaja (13-11) y Cambiaso, con un remate golfístico de más de un cuarto de cancha, lo noqueó. El conjunto negro se nubló y el blanco jugó con él como un padre con su niño. Le ganó las bochas divididas, lo atacó, lo contragolpeó, lo dobló en la marca, le hizo goles desde lejos... Así estableció un parcial de 8-1, insólito en un encuentro de 79 tantos de handicap. Una máquina.

“Así jugaba Coronel Suárez, pero no tan ligero. Los caballos no daban vuelta tan rápidos”, describió en la platea Héctor Martelli, un hombre de muchos años de polo que tuvo el privilegio de disfrutar a los Harriotti y los Heguy en sus gloriosos sesentas y setentas. Hasta hace poco, el hombre, suarense, no había visto a un equipo jugar así. Con 30/40 años de margen, ahora se da el gusto de admirar a este La Dolfina que, con su 10º título seguido en la Triple Corona, está a uno de ese récord de Suárez. Pero su otro logro es que, con menos trofeos levantados, va ganando consideración como el mejor conjunto de la historia. En el juego, más allá de las cifras.

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