No viene de una familia de polo, ganó el Palermo B y ahora quiere jugar el torneo más importante del mundo

Genaro Ringa, de 21 años, festeja al ganar la Copa Cámara de Diputados; el muchacho de General Villegas integra la camada de jóvenes que va reemplazando a los grandes (Heguy, Novillo Astrada, Merlos) en la elite del polo.
Genaro Ringa, de 21 años, festeja al ganar la Copa Cámara de Diputados; el muchacho de General Villegas integra la camada de jóvenes que va reemplazando a los grandes (Heguy, Novillo Astrada, Merlos) en la elite del polo. Crédito: Sergio Llamera
Alejo Miranda
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5 de enero de 2019  • 00:51

El polo está cambiando. Cambian las reglas, cambia el entorno, y cambian también los jugadores. Aunque Adolfo Cambiaso siga allí, imperturbable como el mejor del mundo a sus 43 años, hay un grupo grande de leyendas que van dejando paso a los más chicos. El semillero argentino es enorme y son muchos los que aspiran a tomar la posta que van dejando los Heguy, los Merlos, los Novillo Astrada, pero muy pocos los que tienen la chance de dar el salto. Genaro Ringa es uno de los más promisorios. Con 21 años, es el más joven del equipo de por sí juvenil de La Mancha, reciente campeón de la Copa Cámara de Diputados.

"Hay un montón de chicos que vienen de abajo remándola y tienen una talento enorme. Hay que tener un poquito de suerte", dice Ringa. "Cuando empezó este año pensaba que era imposible jugar la Cámara. Se dio todo muy rápido. Para mí, que no vengo de familia de polo, es un logro. Después de ganarla me doy cuenta de que con ganas y voluntad, se puede", se complace.

Bautista Bayugar (23 años), Lucas Díaz Alberdi (22, hijo de "Piki") y Martín Aguerre (29, sobrino de Mariano) completan el cuarteto de La Mancha, que en la final por la Cámara (algo así como el Argentino B) goleó por 21-6 al experimentado cuarteto de Pilará (con Julio Novillo Astrada y Alejandro Muzzio). Hasta estuvo ahí nomás de clasificarse para Palermo 2019 al caer en el repechaje con La Ensenada, otro conjunto joven que fue sensación en la temporada: entró 10-11 al último chukker y terminó cayendo por 15-12. "La idea es seguir con el equipo y jugar la clasificación este año, aunque todavía no cerramos nada", cuenta Genaro, que fue subido a 7 goles.

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Gracias infinitas!!! Copa Cámara de Diputados 2018!

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La de Genaro Ringa es una de esas inusuales historias de jugadores que no se criaron en el seno de una dinastía de polo, lo cual hace doblemente meritorio su logro. Oriundo de General Villegas, noroeste de la provincia de Buenos Aires, agarró un taco de muy chiquito y no lo soltó más.

"A los 6 años jugué mi primer torneo. Gustavo Courreges, exjugador del Abierto que también es de Villegas, me guiaba. Al principio jugaba con su hijo, pero él dejó y yo seguí. Mi viejo siempre me bancó siempre. Cuando terminé el colegio me dio dos opciones: «Estudiás o te dedicás en serio». «Me apasiona el polo. Si tengo que estudiar, estudio, pero quiero vivir de esto», le dije. Fui creciendo, jugando lo más que podía: la Copa Estímulo, el Mediano, el Alto… Me cuesta creer haber ganado la Cámara", sostiene hoy.

–¿Cómo se dio esa conquista?

–Armamos un equipo de amigos, de la misma edad. Con Bauti y Lucas había ganado el Intercolegial. Teníamos 24 goles y debimos jugar una clasificación. El objetivo era hacer un buen papel, jugar lo mejor posible. Ni imaginábamos esto. Cuando quisimos acordarnos, estábamos en la final y levantando la copa. Es un esfuerzo de muchos años y un sueño cumplido.

–¿Qué pasó entonces como para que terminaran ganando así?

–Siempre anduvimos bien. Ni nosotros esperábamos el resultado de la final. Jugamos partido por partido, chukker a chukker, con buena onda, metiéndole para adelante. Tomamos un buen funcionamiento.

–¿Cuál es la fórmula para llegar?

–Lo principal es montarse bien. Tener caballos y tirar todos hacia el mismo lado. Somos chicos y amigos que estamos con ganas de ir para adelante.

–¿Tenés cría propia?

–Tenemos una cría muy chica; no somos criadores. Nos la rebuscamos. Pasar de que mi viejo empezara a jugar con caballos prestados a tener un lote para la final por la Cámara es un orgullo enorme. Organizarse es lo más difícil.

–¿Qué tan difícil es montarse sin una estructura atrás?

–Se necesita a alguien que guíe un poco, que dé un poco de espalda para salir. Gustavo Courreges me dio el primer empujón. Mi viejo me apoyó en todo. Mi hermano [Gino, de 20 años, otra promesa] me pasó varios caballos. Hay un montón de chicos que están en la misma. Está bueno que la AAP les dé apoyo, los banque como está haciéndolo. Si el primer año no va tan bien, el segundo va a ir un poco mejor y uno va sumando experiencia.

–¿Vivís del polo?

–Sí. Juegué un año en Estados Unidos y dos en España. El mejor polo del mundo está en Argentina, pero el trabajo está en Europa y Estados Unidos, donde contratan. Algunos dejan la familia y están seis meses viviendo afuera. No es fácil.

–¿Alguna vez trabajaste de algo que no fuea jugar al polo?

–Ayudo a mi viejo en el campo cuando tengo tiempo libre.

–¿Cómo sigue tu año?

–Ahora juego beach polo en Pinamar. Es mi primera vez. Es un programa divertido más allá del resultado, como para ir y disfrutar. Estoy contento con que me hayan tenido en cuenta. Van a estar Alejo Aramburu y Junior Cavanagh, que también jugaron la Cámara este año y tienen gran futuro.

–¿Y más adelante?

–Me voy a jugar por la selección argentina a Nueva Zelanda, un test-match que se suspendió el año pasado. Además tengo un par de invitaciones del exterior, pero todavía nada confirmado. La idea es volver a ir a España, adonde fui los últimos dos años y que me encanta. Y después, prepararnos para intentar clasificarnos para Palermo.

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