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"El deporte aficionado ha terminado para mí. No es la forma como quería terminar mi carrera, pero me marcho con una medalla de oro, lo que también es genial" señaló Yevgeny Plushenko, ganador de cuatro medallas de patinaje artístico en los Juegos Olímpicos, dos de oro y dos de plata, tras no poder disputar el programa corto individual por una lesión en la espalda.
El patinador, de 31 años, estrella de su país en la especialidad, se había operado hace un año de la espalda. Sufrió una caída en el calentamiento previo a la competición, en el que buscaba el récord de podios de la historia del patinaje, tras ganar el oro en Sochi en la prueba por equipos.
El triple campeón del mundo, tras el golpe, habló con su entrenador y cuando se fue anunciado por los altavoces, saludó a los espectadores y se despidió.
"Muchos patinadores son buenos, pero Yevgeny tiene carisma", ha dicho de él su entrenador durante veinte años, Alexei Mishin.
"Irradia fuerza, sentido del deber. La mayoría lo aman y una pequeña parte siente celos", apunta el preparador.
A sus 31 años, su palmarés ha sido la historia de una lluvia de éxitos, entre los que destacan cuatro medallas olímpicas. En individuales, oro en Turín-2006 y platas en Salt Lake City-2002 y Vancouver-2010, y por equipos el pasado domingo se coronó en Sochi con Rusia, consiguiendo el primer oro de esta edición para el anfitrión.
A ello se suman siete oros europeos, tres mundiales e infinidad de reconocimientos. Incluso puede apuntarse en su palmarés la victoria en el Festival Europeo de la Canción de Eurovisión, muy popular en el Este de Europa y que Rusia ganó en 2008.
Plushenko participó en la actuación como bailarín, con unos patines, acompañando a Dima Bilan, un cantante representado por Yana Rudkovskaia, la influyente esposa del deportista.
Pero el carácter de Plushenko no sólo está forjado por alegrías, podios y medallas. También ha vivido en su carrera momentos más complicados, especialmente en su reciente lucha contra su propio cuerpo, con el objetivo de poder estar en Sochi.
Fue operado en la espalda hace unos meses y desde entonces ha estado intentando demostrar que estaba de vuelta y que podía conseguir algo importante en estos Juegos.
En diciembre, Plushenko, diez veces campeón de Rusia, sufrió una inesperada derrota ante una joven promesa de 18 años, Maxim Kovtun, en el campeonato nacional.
En un primer momento afirmó que limitaría su presencia en Sochi a la prueba por equipos, pero luego se replanteó la decisión, en busca de un récord de medallas que no pudo finalmente lograr.
El punto final de este jueves termina una historia deportiva que comenzó hace muchos años, cuando este hijo de carpintero empezó desde joven a patinar, desde que tenía cuatro años y su familia se mudo a Volgogrado, a orillas del río Volga.
Apuntó alto desde muy pronto y a los 11 años se mudó a San Petersburgo para perfeccionar su técnica.
A partir de ahí se gestó la estrella de Plushenko, hasta los grandes logros de su edad adulto.
La gran incertidumbre que se abre ahora es qué hará en el futuro, si seguirá ligado exclusivamente al deporte, si retomará una breve carrera política o si seguirá su estrellato en las páginas de las publicaciones de crónica social, donde tanto él como su esposa Yana son habituales.
"Tengo un gran equipo, especialmente mi esposa, mi entrenador, mis coreógrafos y mánagers. Patino por ellos, por mí mismo, por mis hijos, por mi familia", proclama el hombre de la melena rubia.



