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El 6 de junio último, Fernando Redondo cumplió 31 años y 50 días más tarde Milan pagó 17 millones de dólares para que abandone Real Madrid y se sume al plantel que dirige Alberto Zaccheroni a cambio de 3.500.000 dólares por cada una de las tres temporadas siguientes.
Redondo no tuvo tiempo para despedirse de los hinchas que se oponían a su transferencia, y luego de una controvertida salida se sentó junto con el presidente de Milan, Silvio Berlusconi, para ver el partido con el que el club italiano festejó su centenario ante Real Madrid.
"Con esta transferencia cumplo un antiguo anhelo", dijo Redondo cuando pisó tierra italiana. Su idea era debutar oficialmente el 9 de agosto último, ante Dinamo Zagreb por la Liga de Campeones, pero en uno de los primeros entrenamientos que compartió con sus nuevos compañeros, el volante hundió el botín derecho en el blando terreno y sufrió una torcedura, que no le impidió terminar la práctica. Luego, Redondo fue sometido a una resonancia que no reveló graves daños, pero sí se vio un ligero líquido sinovial, nada que pudiera inmovilizar la pierna.
Al no tener un diagnóstico fehaciente, la ansiedad por jugar de Redondo fue creciendo en igual proporción que la lesión, y el 21 del mes último se sometió a un estudio en la clínica de traumatología de la Universidad de Varece, al norte de Italia. "No siento la pierna derecha con la misma reacción que la izquierda", dijo el volante una vez que dejó la clínica.
Ayer, Redondo ingresó nuevamente a un quirófano, ya lo había hecho otras tantas veces en España mientras jugaba para Tenerife y Real Madrid, y el médico Paolo Cherubino dirigió la operación que lo mantendrá seis meses inactivo. "A Redondo se le hizo una artroscopía, que permitió verificar el parcial desprendimiento de los ligamentos cruzados anteriores que justificaban los síntomas que el futbolista manifestaba, por eso se lo operó. Reconstruimos el ligamento lesionado y ahora esperamos que en seis meses se rehabilite de la rodilla."
Esta no es la primera vez que Redondo es sometido a una operación en una de las rodillas. En 1991, mientras defendía los colores de Tenerife, el volante sufrió una lesión en los ligamentos colaterales, pero de la pierna izquierda, que lo dejó fuera de las canchas durante 47 días.
Esa fue la segunda lesión que tuvo Redondo desde que abandonó la Argentina y llegó a España. La primera había sido un estiramiento muscular en la pierna derecha, que lo dejó inactivo durante cuatro días. Después, el volante sumó 15 lesiones, incluida la de ayer.
En la temporada 90-91, estuvo lesionado tres veces; entre 1992 y 1993 sufrió una de sus peores lesiones: se rompió los ligamentos de la rodilla izquierda y quedó 130 días inactivo; en la temporada 93-94 permaneció diez días fuera de combate por una contusión en la rodilla izquierda; el torneo 94-95 lo vio desde afuera durante 122 días por la rotura parcial del ligamento interno de la rodilla derecha; en la temporada 95-96 fue golpeado por Mendiguren, de Athletic de Madrid, y luego por Jokanovic, con lo cual se quedó sin jugar cuatro meses.
Las malas no terminaron con la llegada de la temporada 96-97, pues en ella sufrió un esguince del ligamento lateral interno de la rodilla derecha en un entrenamiento y su rehabilitación le demandó 50 días. Por una inflamación en la rodilla izquierda se quedó diez días fuera de la competencia de la Liga española 97-98 y en la temporada siguiente sufrió dos lesiones que lo dejaron al margen del equipo. El último año deportivo, en el que se consagró campeón con la Liga de Campeones como capitán de Real Madrid, Redondo padeció tres lesiones.
Con la inauguración de la primera temporada del milenio, Redondo imaginó que las malas quedarían atrás, pero el destino le torció el brazo y ese ansiado debut se postergará hasta abril del 2001. Sólo entonces Berlusconi y la afición podrán ver en acción aquella zurda que todavía añoran los madridistas.


