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Por ahora le alcanza para mantener el invicto, pero que habrá que ver qué sucederá cuando el calendario lo evalúe con más exigencia, cuando sean tiempos de cara a cara con los principales candidatos a alzar la corona.
Por otra parte, Alumni sigue ganando, y el 28-0 de ayer sobre Olivos, por la 3ª fecha del grupo B, fue inobjetable. Demasiado amplio de acuerdo con su producción rugbística, con los medios utilizados para conseguirlo, aunque a la vez claramente justo frente a un adversario que, así como no supo de tantos propios en la tarde de Tortuguitas, aún no conoce de unidades en la tabla de posiciones.
Alumni manejó mejor el balón en la primera etapa y presionó siempre, llevando el juego al campo ajeno. Esos fueron sus méritos para quedar delante por 13-0, producto de dos penales de Santiago van der Ghote y un gol por try-penal, y de la ineficacia de un Carlos Raymaekers que anda peleado con las haches. Olivos siente las lagunas del buen pateador que es su apertura. No es que ayer hubiera logrado algo con ellas, ni siquiera el bonus, pero no dejan de ser un condicionante para el equipo, pues no resulta lo mismo encarar la desventaja en el resultado cuando se está cerca en el marcador que estando lejos, y cada vez más.
Máxime, cuando es el único recurso accesible para puntuar. Como ayer para el conjunto de Munro, que logró entidad ofensiva sólo por poco más de cinco minutos del segundo tiempo, cuando, en dos lapsos, arrinconó al rival contra el in-goal. Varias veces estuvo a un metro o menos de la línea, pero la buena defensa de Alumni y, sobre todo, sus knock-ons -defecto constante en los de naranja y negro durante todo el partido- le escondieron el try que mereció.
El pack, una de las habituales fortalezas visitantes, no pesó, y su pasividad al no ir a presionar rápidamente tras una patada larga y de apuro en defensa -en rigor, una negligencia reprochable a la generalidad de los equipos- desembocó en una acción veloz y abierta hacia la derecha de Alumni que coronó Rafael Carballo con la conquista que definió el pleito (21-0). Por lo demás, el local se ocupó de mandar rivales con pelota afuera y aprovechar las licencias que le daba un Olivos ya vencido, como con el try final de Federico Schacht.
Efectivo, acertado en los envíos a los palos por parte de Van der Ghote, buen defensor. Eso, no más, fue ayer el vencedor, el conjunto que, de los que vencieron en las tres jornadas, nunca sumó bonus y menos unidades acumula en las posiciones. Por ahora le alcanza, pero habrá que ver cuando el fixture se ponga denso. Quizás entonces aparezca el otro Alumni, el que fue semifinalista de la temporada última. O no.
Otro que se quedó seco
La falta de tantos en favor, sufrida ayer por Olivos, no fue la primera del certamen. En la fecha inicial la había padecido Champagnat, como visitante de un Newman que le asestó 14. Como descargo para Olivos, queda que jugó bastante mejor que un oscuro Champa en la comparación de ambos partidos.




