Arbizu fue la máxima figura

El capitán fue el abanderado de los Pumas con su entrega, aunque todo el equipo se destacó por su solidez
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2 de diciembre de 2001  

Es dificil calificar individualmente a los Pumas porque justamente el fuerte del equipo estuvo en su gran funcionamiento colectivo.

Sin embargo, el capitán Lisandro Arbizu (10) fue la figura del emocionante encuentro. Con garra y corazón se convirtió en el abanderado de los Pumas. Dejó la vida en cada pelota, en cada tackle y consiguió dos tries sobre la base de su presión y desesperación para impedir que el rival despliegue su poderío.

Los forwards jugaron el partido de sus vidas . La primera línea ( Omar Hasan , 8; Federico Méndez , 7, y Mauricio Reggiardo , 7) sostuvo una batalla tremenda en el scrum y además colaboró en el juego suelto para frenar a los contrarios cerca de las formaciones. La actitud y el tackle fue colosal y soberbia.

Sobre Felipe Contepomi (7) no se debe recargar el peso de la derrota aunque haya cometido algunos errores importantes. Colaboró mucho en defensa y, junto con Agustín Pichot (8), aportó creación para tratar de burlar a los neozelandeses. El medio scrum cometió un único error al golpear con la cabeza a un rival y dejar al equipo con un jugador menos durante diez minutos. Sin embargo, remendó todo esto con su gran producción; fue incisivo y siempre creó peligro con su habilidad.

Los delanteros jugaron en forma compacta. Fue determinante el nivel de Rolando Martin (9), de Gonzalo Longo (7), que se destacó por su aporte en el line, y Santiago Phelan (8), con su acostumbrado aporte en el tackle.

Descomunal el despliegue de Ignacio Fernández Lobbe (8), para estar en todos lados, y de Rimas Alvarez (8). Ambos conformaron una segunda línea con mucha movilidad.

Una fiera en ataque Diego Albanese (8), arriesgando como siempre a pesar de las notorias desventajas físicas con sus adversarios. José Orengo (8) fue otro baluarte con su defensa en el centro de la cancha, aunque tuvo escasa participación en ataque.

Gonzalo Camardón (8) respondió siempre, hasta cuando tuvo que ubicarse como medio scrum (un puesto en el que se desempeñó en sus primeros años en primera división), en los minutos que estuvo afuera de la cancha Pichot.

Nicolás Corleto (8) una vez más demostró su enorme calidad. Respondió cada vez que lo buscaron con pelotas altas y mostró algunas de sus peligrosas y veloces corridas.

Ingresaron en el segundo tiempo Mario Ledesma, Roberto Grau y Martín Durand y no jugaron lo suficiente para ser calificados, aunque reforzaron y le dieron aire al equipo, y se acoplaron con el mismo nivel.

El despliegue, la valentía y el tesón fueron los atributos más destacados de los Pumas en este encuentro que estuvo muy cerca de convertirlos en protagonistas de una hazaña.

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