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De Cardales a Puerto Madero, la geografía de los Pumas cambió en las 48 horas previas al partido. De la agreste paz de la zona norte al caos, la belleza y la opulencia del último barrio porteño. Finalizados los entrenamientos de alta intensidad, sólo queda el captain’s run en el estadio del viernes y prepararse mentalmente para el partido más complejo del año.
Mimetizarse con el entorno sería la peor receta para los Pumas, que el sábado a las 16 se enfrentan a Sudáfrica, el campeón mundial, en la cancha de Vélez. Un test match que los encuentra en inferioridad de condiciones, y en el que deberán hacer equilibrio entre responder a la potencia de los Springboks con fiereza y conservar la templanza para no desbocarse.

La pérdida del control es lo que les costó la derrota en el último partido, tres semanas atrás, ante Inglaterra en Santiago del Estero. Se habían puesto a dos puntos y jugaban con dos jugadores de más, pero perdieron la compostura y volvieron a quedar en desventaja amplia. La reacción del final, tras un fallo controvertido de la terna arbitral, les costó también una suspensión: cuatro partidos para el apertura Tomás Albornoz. Más allá de que no afecte al equipo, porque el tucumano de todas formas iba a descansar en este duelo y los dos subsiguientes ante Australia, fue un llamado de atención al comportamiento del equipo.
En la conferencia de prensa de rigor que antecede a cada partido internacional, el entrenador Felipe Contepomi, también protagonista del caos final con su negativa a hablar con la prensa, evitó profundizar sobre el tema, pero aceptó que el manejo del temperamento era uno de los aspectos a mejorar para el equipo.
“Tuvimos una buena revisión como equipo. Más que nada analizamos el juego, porque tuvimos oportunidades y no es que se perdió en la última jugada. Tuvimos oportunidades. Siempre tratamos de poner la responsabilidad en lo que nosotros podemos controlar. Todos estábamos de acuerdo en que hay cosas que tenemos que mejorar en el juego, también en cómo regulamos nuestras emociones. Ya pasó. Ojalá sigamos aprendiendo de eso”, remarcó.
El espacioso lobby del hotel Hilton sirve de punto de encuentro entre los jugadores y sus familiares. La posibilidad de jugar ante sus seres queridos es un aliciente extra para la mayoría de los jugadores. Las experiencias recientes de partidos ante los Springboks en Vélez, sin embargo, no traen buenos recuerdos. Fueron partidos en los que a los Pumas les costó jugar conectados. Partidos plagados de nervios y, en consecuencia, de errores. Con un atenuante: se disputaron en la previa de la definición de sendas listas mundialistas, en 2015 y 2023, con la carga de adrenalina que ello implica.
En esta oportunidad, la mayor dificultad radica en otro aspecto: la imposibilidad de contar con unos 17 jugadores, algunos lesionados, la mayoría porque recibieron descanso por parte del entrenador. No están, por ejemplo, las figuras que militan en el Top 14 de Francia. Es válido preguntarse si éste era el partido para hacerlo (lo mismo ocurrirá en los próximos dos tests ante Australia), considerando también que la Regla 9 obliga a los clubes a liberar a los jugadores para estas fechas.
De allí la importancia de la justificación de Contepomi: “Hay un interés mayor, que es el del jugador, y hay que hacer lo mejor para el jugador. Siempre está el conflicto de interés con el club, y nosotros optamos por ver qué es lo mejor a corto, mediano y largo plazo. Bien o mal decidimos que algunos jugadores puedan tener un descanso, que probablemente no lo vuelvan a tener hasta el Mundial. Con lo cual, en cierta manera, también es egoísta de parte nuestra, porque creemos que es lo mejor para el Mundial.”

Esta circunstancia derivó en que el sábado los Pumas saldrán a jugar ante el bicampeón del mundo con cuatro debutantes: Francisco Moreno, que será el pilar derecho titular, y desde el banco los terceras líneas Juan Martín Scelzo, Juan Penoucos y el hooker Leonel Oviedo.
“Son decisiones”, justificó Contepomi en relación a la inclusión del pilar tucumano. “Tratamos de ser lo más justos y consistentes posible. La competencia para nosotros es muy importante. Sabemos que para Sudáfrica el scrum y el maul son muy importantes y Moreno se mostró sólido en ese aspecto. Son 30 segundos por partido, que son extremadamente importantes, pero no es todo el partido, con lo cual evaluamos todo y creemos que está en condiciones”.
Otra de las novedades es la inclusión de Santiago Carreras como apertura y Gerónimo Prisciantelli de fullback, invirtiendo las posiciones respecto a cómo jugaron en el último partido ante Springboks, el año pasado en Twickenham. “Santi y Jero son dos jugadores muy versátiles, de características similares, y los dos pueden jugar de 10 y de 15. De hecho, nosotros buscamos en nuestro sistema de juego que el 10 y el 15 alternen la posición. Santi tiene más experiencia, y creemos que es lo mejor para el equipo.”
De Cardales a Puerto Madero, cambia la geografía y cambia el entorno. Lo que no cambia es el objetivo final. El José Amalfitani aguarda por el partido más adverso del año. Sin las figuras, necesitarán conservar el temple más que nunca.
El equipo formará así: Gerónimo Prisciantelli; Rodrigo Isgró, Lucio Cinti, Faustino Sánchez Valarolo e Ignacio Mendy; Santiago Carreras y Simón Benítez Cruz; Benjamín Grondona, Joaquín Moro y Pablo Matera (c); Tomás Lavanini y Guido Petti Pagadizábal; Francisco Moreno, Ignacio Ruiz y Boris Wenger. Suplentes: Leonel Oviedo, Mayco Vivas, Tomás Rapetti, Efraín Elías, Juan Penoucos, Juan Martín Scelzo, Agustín Moyano y Matías Moroni.

