El nuevo desafío de los Pumas: dar una muestra de carácter

La selección trabaja en fortalecer la confianza de cara al partido con Italia; buscan un triunfo en un año con muchos golpes
Santiago Dapelo
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20 de noviembre de 2013  • 10:10

ROMA.- La magnífica ciudad se alza orgullosa. Miles de personas caminan por todos lados en un agradable clima, aunque con algunos chaparrones aislados; atrás quedó el frío del Reino Unido. Se puede decir que La Città Eterna ya no pertenece a los romanos: es una urbe del mundo. En sus calles suenan conversaciones en diferentes idiomas. Pero en cada rincón de esta histórica metrópoli hay un argentino presente. Uno en particular. En todos lados, ya sea el Panteón, la Fontana di Trevi, Piazza Spagna, Piazza del Popolo, caminando por la Vía del Corso o el Coliseo, siempre aparecen su sonrisa afable y sus ojos chispeantes. No hay dudas: el papa Francisco ha conquistado Roma.

Aquí se preparan los Pumas para intentar cerrar con una alegría un año muy duro. Los 24 jugadores disponibles comenzaron anteayer la última semana de entrenamientos; hasta el momento fueron tres los turnos (uno el lunes y dos el martes) en las instalaciones de la Unione Capitolina. El partido ante la azzurra, el sábado en el Olímpico, también concluirá la primera gira de Daniel Hourcade como entrenador del seleccionado. ¿Seguirá al mando en 2014? Aún no está claro. La Unión Argentina de Rugby (UAR) contestará ese interrogante dentro de unos meses, tal vez en marzo, cuando se efectúe la elección del nuevo consejo directivo.

Mientras tanto, los jugadores se enfocan en dar una muestra de carácter. De eso se trata. No hay tiempo de mejorar lo sustancial, pero sí de generar un cambio de actitud que ayude a preparar el futuro con más confianza. Más allá de lo que suceda contra Italia, la temporada es magra en resultados -cuatro goleadas en ocho encuentros, sin contar la ventana de junio, encarada con otro plantel- e irregular en la generación de juego. Para dar el golpe frente a los italianos, un rival de menor valía pero que en este contexto será muy peligroso, habrá que trabajar sobre las bases: la defensa (clave), la obtención y el ataque. Sólo la segunda se cumplió hasta ahora.

Pero hay otro punto, incluso más importante: el mental. Se puede argumentar sobre los problemas en el planteo táctico y las fallas individuales, pero el problema es más profundo. Tiene que ver con la confianza; los jugadores la han perdido. Un error se encadena con otro y así sucesivamente hasta transformarse en una bola de nieve imparable. Volver a creer que pueden es la única forma de regresar al sendero del crecimiento que abandonaron hace rato. En eso trabajan fundamentalmente Hourcade y el resto del staff.

"Nos falta conservar más la pelota y aguantar hasta que se abran las defensas. Tenemos que prepararnos bien esta semana, la última hasta el año que viene, así que vamos a dejar todo. Nos vendría bien conseguir una victoria para cambiar un poco la cabeza. Es una semana muy especial", dijo Santiago Cordero, que ante Inglaterra y Gales jugó sus primeros encuentros en los Pumas.

La tarea no será sencilla. Para este encuentro, importantísimo en el plano espiritual, el head-coach no contará con varias figuras: Juan Fernández Lobbe, Patricio Albacete, Juan Figallo, Marcelo Bosch y Juan Martín Hernández. Tendrá que armar un plantel con más jóvenes. En el pack, las novedades pasan por la vuelta de Mariano Galarza, que ocupará el lugar de Albacete, y el ingreso de Benjamín Macome por Pablo Matera. Ésos serían los cambios entre los delanteros; Marcos Ayerza, Eusebio Guiñazú, Maxi Bustos, Manuel Carizza, Julio Farías y Juan Manuel Leguizamón, salvo algún contratiempo físico, darán el presente en el Olímpico.

Las dudas aparecen entre los backs. Martín Landajo por ahora le gana la pulseada a Tomás Cubelli como medio-scrum (jugaron una vez cada uno) y el apertura será Nicolás Sánchez. Ahora, las salidas de Santiago Fernández y Bosch dejaron un hueco en el centro de la cancha. A falta de dos días de prácticas, Horacio Agulla y Gabriel Ascárate son los reemplazantes. Y los tres del fondo dependen de lo que ocurra con Joaquín Tuculet. El fullback se resintió de un esguince en un pie y está en duda, aunque ayer trabajó sin problemas. Si se recupera, algo probable, Lucas González Amorosino jugaría como wing, y la otra punta será ocupada por Juan Imhoff. Si Tuculet no supera la lesión, Cordero actuaría como wing y González Amorosino, como 15. Sólo en ese caso Matías Moroni ingresará en el banco de suplentes.

"Ellos vienen con la confianza alta tras una contundente victoria sobre Fiji y nosotros estamos en un momento difícil, por lo cual queremos cambiar el rumbo. Será una gran medida de carácter y ojalá tengamos un buen rendimiento", sostuvo Marcos Ayerza. El pilar de Leicester, uno de los referentes del plantel y quien el sábado llegará a su test-match número 48, habló del momento de los Pumas: "Es en estas situaciones cuando se ve el carácter de cada equipo; se ve reflejado en los líderes y en cómo cada uno saca su personalidad para que el equipo funcione. Buscamos torcer el destino, tener una buena victoria, que sea consecuencia del buen juego, de una buena defensa y de evitar las lagunas de concentración que hemos tenido".

En eso trabaja por estas horas el grupo que dirige Huevo Hourcade. Los jugadores, en tanto, trabajan en fortalecer la cabeza, cuestión central si quieren dejar atrás las derrotas y clausurar el año con una sonrisa.

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