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Cuando terminó la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra, el espectáculo apenas comenzaba. Dirán que fueron testigos privilegiados de un acontecimiento único, y en buena parte es verdad. Pero también es cierto que además de padecer la derrota de los Tres Leones, los jugadores de la selección de rugby de Inglaterra tuvieron problemas para dormir el miércoles por la noche. Alojados en el Hotel Marriott, a 20 metros del Obelisco, primero sufrieron con el encuentro, luego se obnubilaron con la multitud que se congregó en la Avenida 9 de Julio y finalmente padecieron con el barullo, fuegos artificiales incluidos, que se prolongó hasta las 4 de la madrugada.
“Pude dormir un poco, nos dieron tapones para los oídos”, contó el capitán Jamie George en conferencia de prensa, horas antes de partir a Santiago del Estero para el Test Match ante los Pumas del sábado. “Fue genial. Toda una experiencia. Fue una locura. Tuvimos la suerte de subir al piso 23 y poder ver todo el panorama. Fue algo único, fantástico poder experimentar el grado de pasión que tenían, es algo no había visto antes.”
Las puertas del hotel aparecieron fuertemente valladas en la mañana del miércoles, pero ya no serán necesarias. Para evitar una situación similar el domingo, día que Inglaterra volverá a Buenos Aires antes de partir al día siguiente, el entrenador Steve Borthwick informó que cambiarían de hotel.
“Aunque obviamente todos queríamos que ganara Inglaterra, haber visto un espectáculo así es una de las grandes experiencias de estar de gira”, aceptó el head coach inglés. “Estar en una parte diferente del mundo. Los jugadores simplemente se quedaron ahí de pie mirándolo. La gente saltando durante horas en las calles, los fuegos artificiales estallando. Fue algo digno de ver.”
Inglaterra adelantó el entrenamiento que tenía pactado para el miércoles y se reunió en un salón del piso 23 del hotel para ver el partido. La cuenta oficial de Instagram incluso difundió videos del equipo celebrando el gol de Gordon. Aunque algunos jugadores quisieron salir a la calle para disfrutar del espectáculo de cerca, fueron instruidos a permanecer adentro del hotel.
“Fue increíble. Cada vez que tenemos la oportunidad de ver un partido de los argentinos, es asombroso”, admitió el octavo Ben Earl. “Lo que pasaba afuera del hotel era una locura. Esto solo demuestra el efecto que nosotros, como deportistas, podemos tener en toda una nación. Obviamente estamos destrozados; ir ganando 1-0 y terminar perdiendo. Pero ganó el mejor equipo. Y vamos a volver el domingo, después de la final. Va a ser una verdadera locura, así que vamos a tomarlo como una victoria.”

Los festejos se desarrollaron en paz, aunque no exentos de algunas escenas antiinglesas. Por ejemplo, la multitud desfiló un ataúd con la bandera británica. “Es solo eso. Creo que gran parte de esto gira en torno al fútbol”, relativizó el hooker y capitán. “El fútbol es una religión aquí. Esa es una cosa que he aprendido en este viaje. Lo principal que me llevé de esto fue lo apasionados y emotivos que pueden ser los hinchas argentinos. Genuinamente, fue una experiencia de vida poder presenciar eso, para ser sincero.”
Del lado inglés también hubo provocaciones. El polémico tercera línea Henry Pollock fue filmado haciendo ademanes en tono de burla a la gente desde arriba de un ómnibus. “Creo que fue de buena fe”, minimizó Borthwick. “Esta es una nación muy orgullosa de su rugby y su fútbol, al igual que nosotros. Queremos carácter en nuestro juego y Henry tiene mucho carácter. Tenemos algunos jugadores que no harían eso y luego tienes a Henry, que sí va y lo hace.”
Los ingleses no olvidan las expresiones racistas que padeció el pilar de tez negra Asher Opoku-Fordjour el año pasado en San Juan, ni los Pumas el tackle al filo del reglamento de Tom Curry que le provocó una rotura de ligamentos cruzados a Juan Cruz Mallía.

¿Cree que lo que pasó en la semifinal puede tener algún efecto sobre el partido del sábado, ya sea como inspiración para Argentina o para incentivar a Inglaterra?, preguntó LA NACION. “Nuestra motivación no cambia en absoluto”, respondió Borthwick. “Queríamos con todas nuestras fuerzas que Inglaterra ganara anoche. Realmente lo sentimos mucho por el equipo y creo que los jugadores están muy orgullosos de esa selección. Además, creo que los jugadores también saben lo que significa dejar el alma y el corazón en la cancha, y conocen esa decepción tan abrumadora. Pero en términos de motivación para nuestro Test Match, eso no cambia.”
El episodio 1 fue para la Argentina. Los jugadores ingleses lo padecieron tanto como lo disfrutaron. El sábado se jugará otra parte de la historia.



