La cuarentena del rugby argentino: fuera del consejo de World Rugby, entre rumores negativos y con clubes complicados

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
La inactividad deportiva pone en riesgo económico a los clubes.
La inactividad deportiva pone en riesgo económico a los clubes. Fuente: AFP
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7 de mayo de 2020  • 00:01

La nula actividad deportiva que entre otras cosas provoca la pandemia nos ha llevado al pasado. La televisión nos trae partidos que transcurrieron hace muchos años, y lo que no llega desde esa pantalla, nos atrapa mediante otras, redes sociales mediante. Así, por ejemplo, podemos volver al histórico tercer puesto de los Pumas en la Copa del Mundo de 2007 y a revivir las maravillas que dibujaba Hugo Porta en una cancha. Rafa Cabeleira, periodista español del diario El País , encontró para este escenario una perfecta metáfora, rescatada por el newsletter El Equipo: "Nos hemos convertido en nuestros abuelos" . También vamos al pasado porque el presente y el futuro se asoman desalentadores. Los psicólogos ya sentencian que el miedo predominante no es a la incertidumbre, sino a que se sabe lo que viene. ¿Y qué pronósticos hay para el rugby mundial, especialmente después de la reelección del inglés Sir Bill Beaumont al frente de World Rugby?

En principio, el rugby no será una isla en el sombrío panorama económico que presentan los deportes. Pero es el único que en medio de la pandemia -y no es un dato como para enorgullecerse- celebró elecciones. Como si fuera poco, quizá la más disputada de la historia y la que dejó, a primera vista, una clara diferencia política entre las potencias de ambos hemisferios. Al otro día de que ganó Beaumont, Brent Impey, el presidente de la unión de Nueva Zelanda, que apoyó la candidatura de Agustín Pichot, advirtió que si no se dan cambios importantes en los dos primeros años, el país donde mejor se juega a esto podría retirarse de Word Rugby.

El reelegido Bill Beaumont ensaya una apertura a las potencias de segundo orden, pero Nueva Zelanda exige que se la vea plasmada en los próximos dos años.
El reelegido Bill Beaumont ensaya una apertura a las potencias de segundo orden, pero Nueva Zelanda exige que se la vea plasmada en los próximos dos años. Fuente: AFP

En la conferencia que brindó vía Zoom al día siguiente de ser reelecto, y la cual reflejó LA NACION , Beaumont se apuró en dar alguna señal de cambio. Puso de nuevo sobre la mesa el proyecto cuya frustración le dio el motivo a Pichot para abrirse de la vicepresidencia e ir por el lugar de chairman . Una liga mundial en los períodos entre mundiales no sólo suena atractiva, sino que además empujaría millones de dólares que vendrían como agua en el desierto para las uniones que soportarán fuertes recortes en sus ingresos hasta que se pueda volver a jugar partidos con estadios repletos. Pero no está claro que haya voluntad concreta para llevarla adelante. Desde el Seis Naciones ya vetaron dos veces esa idea: en 2007, tras la Copa del Mundo, y el año pasado, cuando Pichot retomó la causa, la adaptó a esta realidad y la amplió en su nivel de participación.

El nuevo consejo de World Rugby -dato no menor: la Argentina, después de la derrota de Pichot, no tendrá ningún representante hasta 2024; es la única unión de la Sanzaar que se quedó afuera- está volcado hacia el lado europeo. Hacia el sector que menos voluntad de cambio tiene, por otra parte, más allá de las intenciones de Beaumont. Hay despropósitos, como que Italia tenga tres votos y Fiji y Samoa, uno, y Tonga, ninguno, y es muy probable que continúen. Vale recordar: Italia jamás pasó una primera rueda de una Copa del Mundo.

Ya sin Agustín Pichot, la Argentina queda fuera del consejo de World Rugby, al menos hasta 2024.
Ya sin Agustín Pichot, la Argentina queda fuera del consejo de World Rugby, al menos hasta 2024. Fuente: AFP

En los días posteriores a la elección del sábado, la Sanzaar también tuvo que salir a aclarar en un comunicado que tiene previsto respetar los contratos vigentes entre los cuatro socios respecto al Rugby Championship y al Súper Rugby. Pero en Nueva Zelanda y en Australia siguen los rumores de que están pensando en competir sólo entre ellos y con algunos países cercanos (las islas del Pacífico Sur, por ejemplo).

La UAR, en ese caso, podría quedar aislada, esperando otra vez la mano amiga de Sudáfrica. No existen certezas de cambios al orden establecido, pero habrá que estar atentos. Y además, y por sobre todo, hay que mirar adentro y al presente. Los clubes del país están sufriendo las consecuencias de la pandemia y necesitarán ayuda. Sin ellos, el edificio se derrumba por más mundiales que piensen inventar.

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