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La vida deportiva del galés Gareth Thomas gozaba de trascendencia propia antes de que admitiera públicamente su homosexualidad, a fines del año pasado. Internacional desde 1995, el back cumplió 100 tests con el seleccionado, anotó 41 tries, jugó cuatro mundiales y fue capitán no sólo en el Grand Slam de 2005 y en Francia 2007, sino también de British & Irish Lions. Pocos en el rugby ofrecen semejante pedigrí . Sin embargo, a partir de aquella confesión, su figura comenzó a repercutir en otros ámbitos.
En los últimos días, Thomas agregó otro hecho fantástico a su trayectoria de rugbier. Con 36 años, edad en que la mayoría ha colgado los botines, fue citado de nuevo para un seleccionado galés. Aunque no el de Rugby Union -es el que conocemos por aquí-, sino el de Rugby League, el superprofesional, el de 13 jugadores, y en el que la pelota no se detiene ni un instante. Una especialidad que en Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda compite mano a mano con la de 15.
Thomas optó por Rugby League a inicios de temporada, representando a Crusaders, de Glasgow. De ahí surgió la convocatoria al conjunto galés, que disputará la Copa Europea con Francia, Irlanda y Escocia. El ganador participará a fin de año en el Cuatro Naciones con Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda.
Ahora, tras los tantos escenarios extradeportivos generados a partir de que Thomas hiciera público un secreto que venía atormentándolo, otro comenzó a tomar forma en las últimas semanas. Tiene que ver con el cine, que tanto y tan particularmente ha abordado la vida de algunos deportistas. Quien ha elegido la historia de la leyenda galesa para producirla y protagonizarla es Mickey Rourke, de nuevo en el centro de la escena tras su exitoso personaje en The Wrestler ( El Luchador ), que le valió una nominación al Oscar.
Son varios los deportistas cuyas vidas fueron llevadas al cine; pocos -Martina Navratilova, que también en esto marcó una huella-, los que confesaron públicamente su homosexualidad. Pero el caso de Thomas cobró otra dimensión, pues venía de un deporte en el cual se suele hacer un culto del falso machismo.
Alfie -así lo llaman los galeses- rompió esa barrera cuando en noviembre de 2006 se largó a llorar en el vestuario del Millennium de Cardiff, tras terminar su matrimonio de cinco años con Jemma. Fue en ese momento cuando sintió que debía decir la verdad. Primeramente, a sus compañeros de equipo, varios de los cuales lo sorprendieron con un "¿y por qué no nos lo dijiste antes?" Tres años más tarde lo hizo público en una entrevista con un diario británico.
La confesión de Gareth Thomas, que se enfrentó cinco veces con los Pumas -una, la inauguración del Mundial ´99-, ayudó a que muchos saliesen de un encierro parecido. Quizás en eso esté lo más valioso de su testimonio. En lo otro, él mismo pone los puntos: "No quiero ser conocido como un jugador de rugby gay, sino como un jugador de rugby". Claro que sí.

