Las 10 postales del Mundial

Crédito: Anibal Greco
Alejo Miranda
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31 de octubre de 2015  • 18:52

El try de Imhoff a Irlanda

Sin dudas, el momento de mayor emoción para los argentinos en este Mundial. Con su conquista a 7 minutos del final, Juan Imhoff sellaba el triunfo y metía a los Pumas entre los cuatro mejores del mundo por segunda vez en su historia. A diferencia de 2007, esta vez lo hicieron con un juego vistoso, con gran vocación ofensiva, como quedó reflejado en ese try. En definitiva, ésa fue la gran conquista de este equipo.

Sánchez, goleador del Mundial

Con 97 puntos, Nicolás Sánchez se convirtió en el segundo argentino en finalizar como goleador de un Mundial. El gran público conoció al apertura en este certamen y se enteró también de su gran capacidad de conducción. La gesta de Sánchez refleja a su vez la gran calidad individual que hay en el equipo, pese a que no esté repleto de figuras internacionales.

"Sueño con ser campeón del mundo"

La frase pertenece a Agustín Creevy, el capitán y líder de los Pumas. La repitió sin cansarse en la previa del Mundial. No era una utopía, sino de una convicción. La Argentina llegó a Inglaterra con la ilusión genuina de volverse con la copa y en esa ambición radica también buena parte del éxito de este equipo. Además, fue un gran líder.

El himno

A esta altura no hace falta explicar que el llanto de los Pumas a la hora de cantar el himno no es algo impostado. Se trata, en realidad, de una forma sincera de sentir la celeste y blanca. En ese momento, los jugadores saben que están jugando por el rugby de todo el país, por sus orígenes, su familia y sus amigos. Es el hilo conductor que une a este equipo con el de 2007 (donde comenzó esta "modalidad"), y que en definitiva hace a la identidad de los Pumas. Ese sentimiento adquiere real valor en la entrega que evidencian adentro de la cancha.

Maradona, hincha ilustre

Diego Maradona fue a Leicester a ver el partido con Tonga y prometió volver si los Pumas pasaban a la semifinal. Y cumplió. El Diego estuvo con el equipo en el vestuario y allí se empezó a dimensionar la repercusión que estaban teniendo en la Argentina. La mayor conquista de los Pumas en este Mundial no fue el cuarto puesto, sino la forma en que contagiaron a todo un país. El estilo de juego, tanto o más que el resultado, fue lo que más contribuyó en ese sentido.

"¡Cordeeero, Cordeeero!"

El canto de la hinchada argentina nació en el segundo partido, ante Georgia en Gloucester. El wing se lució con dos grandes corridas que terminaron en try y rápidamente se convirtió en uno de los preferidos. Santiago Cordero es la figura saliente de una gran camada de jóvenes que le auguran un futuro aún más promisorio a los Pumas. En total hubo 11 jugadores de 24 años o menos, entre ellos Tomás Lavanini, Facundo Isa, Pablo Matera, Matías Moroni, Jerónimo de la Fuente y Guido Petti.

El abrazo de Bosch con Moroni y De la Fuente

La derrota ante los Springboks marcó el final de un ciclo. Desde ahora, los que no jueguen en el Super Rugby no podrán integrar el seleccionado. Así, ese encuentro significó la despedida (cuanto menos en el mediano plazo) de Marcelo Bosch, Juan Martín Fernández Lobbe, Marcos Ayerza, Horacio Agulla Juan Imhoff y Mariano Galarza, entre otros. Ahora toman la posta los más jóvenes, como lo refleja la foto de Bosch abrazando a Moroni y De la Fuente publicada en la edición de ayer.

La suspensión a Galarza

Mariano Galarza fue víctima del extremo celo que aplicaron los oficiales del citing, muy criticados hasta por la propia World Rugby. Pero también da cuenta de la falta de disciplina del equipo argentino. Bosch también fue suspendido de oficio y Tomás Lavanini fue citado tras el partido del viernes. Y en los siete partidos hubo cinco amonestados (Matera, Bosch, Herrera, Lavanini y Cubelli), cuatro en los cuatro partidos más importantes.

La final

No es que el partido por el bronce no tenga valor, pero el hecho de que los Pumas hayan llegado desarmados le quita trascendencia a la derrota con Sudáfrica. En cambio, que Nueva Zelanda y Australia, los otros dos equipos que vencieron a los Pumas, hayan jugado la final y hayan demostrado estar por encima de todos los demás, pone también en perspectiva el gran logro de los Pumas. Todavía no están a su altura, pero sí están muy cerca y pueden jactarse con justicia de pertenecer a la elite del rugby.

Mario Ledesma, subcampeón

Apenas recibió la medalla de plata, se la metió en el bolsillo. Ahora, a Mario Ledesma, tercero con los Pumas en 2007, sólo le falta la de oro. El entrenador de forwards de Australia fue uno de los personajes de este Mundial y el representante de la Argentina en la gran final.

am/gs

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