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La imagen bucólica domina la escena apenas se ingresa en el club de Don Torcuato. Recostado sobre el césped de la cancha principal, acariciado por un sol que al fin aparece, Francisco Fernández Miranda juega con su hijo, Iñaki, mientras charla con su mujer, Gala. Es la representación de la familia, que se reproduce en todo el club. Se lo percibe sereno, a pesar de que acaba de sumar otro título con Hindú.
Sin embargo, no es una conquista más para él. Toto , de 31 años, tuvo un protagonismo que no había experimentado en otros torneos. La ausencia de Nicolás, el mayor de los Fernández Miranda, (al comienzo de la temporada actuó para Bayonne, de Francia, y por eso todavía no puede volver a jugar en su club de origen) hizo que pudiera demostrar sus condiciones como medio-scrum de manera continua. Y el título corona un año que será inolvidable para él.
"Igual, te juro que lo disfruto de la misma manera que los anteriores. No es por decir, lo siento igual", responde cuando LA NACION lo consulta por sus las sensaciones que le provoca esta coronación. "Acá lo disfrutás de la misma manera porque siempre te sentís parte del equipo. En el club lo importante es esto, que estén las familias juntas, que disfrutemos un domingo entre todos."
Sin embargo, no todo fue igual. "Claro que disfruté mucho más los partidos, porque uno siempre quiere jugar. Y por ahí en la previa de la semifinal o la final te ponés más nervioso. Pero el resto es igual."
Más allá del juego, Toto siempre es importante para el plantel bicampeón. Si se escuchan carcajadas en el grupo, seguro que está el Nº 9. Bromista por naturaleza, tiene un chiste o un cuento para cada ocasión. Por eso todos también celebran que haya tenido un torneo así. En especial, los hermanos mayores, Nico y Manasa . De hecho, el Nº 10 le dedicó la obtención del campeonato.
"Hizo un torneo bárbaro. me alegro mucho por él. Y también jugó muy bien la final; no era fácil controlar la pelota con esa lluvia", analizó Nico, de 34, todo un experto en el puesto.
Pero la alegría de los Fernández Miranda también se generó por la gran actuación de Manasa en la final. El, empero, no quería ser el centro de atención. "Prefiero que empiecen a tomar protagonismo los más chicos, las nuevas generaciones", explicaba Juan de la Cruz, de 33.
Así, los hermanos Fernández Miranda se mostraron unidos y felices por otra coronación de su club. Como siempre, símbolos de Hindú, el apellido tuvo mucho tuvieron que ver en la conquista.



