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Foto: Daniela Fernández
Es un deporte practicado tanto por hombres como mujeres y combina elementos del básquetbol, rugby y hockey tradicional. Nació en Canadá y su práctica fue creciendo de a poco hasta ser aceptado por la Federación Internacional de Deportes sobre silla de ruedas. Allí, logró alcanzar un nivel paralímpico, lo que lo coronó como práctica del programa oficial para los Juegos.
En la Argentina, es desconocido para la gran mayoría. Fernando Cañumil es integrante del seleccionado de rugby argentino desde 2009 y es el entrenador del equipo novato de Tigre. Su pasión por este deporte nació a partir del accidente que sufrió a los 24 años. "Fue un 24 de diciembre. Intentaba ayudar a un grupo de chicos que se estaban ahogando en el río. Recibí un golpe en la cabeza y sufrí el famoso latigazo de coche luxando las cervicales 6 y 7, las cuales me aplastaron la médula". Tras una larga batalla por aceptar su nueva realidad, este deporte le permitió acercarse a personas que estaban en su misma situación y, a través del rugby en silla de ruedas, logró darle a su vida un giro importante. "Gracias a esta actividad pude seguir adelante. Siempre me gustó esta práctica y, hoy en día, es lo que me mantiene activo", expresó a canchallena.com.
Cañumil señaló que, para muchas personas, esta práctica resulta ser un deporte más, pero que, para aquellos con capacidades diferentes, es "una forma de sentirse activo, vivo y pleno dentro de una sociedad con adversidades". Y agregó que la discapacidad no genera obstáculos, sino fortaleza para enfrentar las dificultades diarias.
Daniela Luchina, única mujer en el equipo de Tigre que dirige Cañumil, contó que esta práctica es el motor de su vida, porque gracias a este deporte conoció a personas excepcionales y pudo superar muchas barreras que la sociedad impone día a día.
Tácticas y técnicas

Foto: Daniela Fernández
El rugby en silla de ruedas combina fuerza, destreza y contacto físico. Para ello, los equipos que se usan deben ser rápidos, maniobrables y, por sobretodo, fuertes para poder resistir los choques del reconocido tackle. Las mismas forman parte del jugador y son sillas especiales de competición, son más altas, anchas y robustas que la común y poseen cuatro ruedas.
Al igual que en el rugby convencional, el roce entre las sillas está permitido pero no entre los contrincantes. Sin embargo, si durante el partido un jugador es abatido, éste no se detiene para su ayuda si no que continúa hasta el final.
En cuanto al equipo, está integrado por hombres y mujeres que padecen tetraplejia y cuadriplejia, es decir, tienen sus cuatro miembros afectados. En total son 12 jugadores, cuatro titulares y ocho suplentes, los cuales están divididos en categorías según la capacidad atlética de cada uno. Esa clasificación se realiza para ver hasta donde el jugador recuperó sus valores musculares y su rehabilitación, según contó Cañumil.
La disciplina se desarrolla en una cancha de básquet y los jugadores deben pasar o picar el balón cada diez segundos. Pero sin duda lo que hace que sea un juego dinámico es que poseen nada más que quince segundos para cruzar la mitad de la cancha. Por eso la velocidad, el contacto físico y la destreza hacen que este deporte sea realmente fascinante para quienes asisten a verlo.
QUAD Rugby
La Universidad Nacional de Luján, en su delegación de San Fernando, Provincia de Buenos Aires, fue sede de algunos partidos llevados a cabo este mes por la liga federal de Quad Rugby. También de las actividades previas, entre ellas entrenamientos de los equipos partícipes, charlas en base a este deporte y evaluaciones físicas. En su totalidad, la competencia paralímpica duró tres días.
La Universidad de Luján posee en su plan de estudio del Profesorado de Educación Física una asignatura que aborda la enseñanza y el aprendizaje de la cultura física para personas discapacitadas, por lo cual se seleccionó su campo deportivo. Rodolfo Buenaventura, director de la carrera, contó que los alumnos desarrollan sus prácticas docentes y observaciones con un grupo de personas con capacidades diferentes.
"Quienes realizan este juego son un ejemplo de vida, ya que, a pesar de tener capacidades diferentes, continúan sin escatimar esfuerzos desarrollando prácticas deportivas. Son ejemplo a seguir para muchos que, aunque no poseen dificultades, no buscan la superación a través del esfuerzo personal", dijo Buenaventura.
Respecto al entrenador, manifestó: "Es quien contiene permanentemente a sus dirigidos en situaciones límite y al entregarse a una disciplina de esta naturaleza contribuye a brindar cohesión a los equipos y autonomía a los deportistas que luego puede verse reflejada".
En relación a ello, Fernando Cañumil contó que su experiencia como entrenador surgió a partir de la búsqueda de jugadores y de sillas para los que conformarían el equipo de Tigre. "Después de un tiempo, conseguimos jugadores locales, conseguimos las sillas, pero nos encontrábamos con que no había entrenador. Es por eso, que al tener dos torneos Maximus, dos Panamericanos y un Mundial encima tomé las riendas".
En cuanto a ese Mundial, comentó: "Fue en septiembre de 2010, en Vancouver, Canadá y la experiencia resultó muy buena, aprendimos y mejoramos tanto para el juego, como para lo técnico."
Las importaciones, otra barrera a superar

Foto: Daniela Fernández
Al margen de su pasión por este deporte, Cañumil explicó que muchas veces se ven limitados a la hora de jugar debido a las trabas a las importaciones, en la Argentina. "Está restricción nos afecta mucho, tanto en el entrenamiento, como en el juego, porque desde las cubiertas que utilizamos hasta los guantes y la resina son importados. Hace poco, antes de un torneo, fuimos a comprar la resina que necesitábamos y que no se fábrica acá y sólo tenían 6 unidades y éramos un total de 36 jugadores. Este problema es mucho más grave de lo que parece, porque si no consiguen los elementos que usan se debe suspender el partido".
Si bien con las trabas a las importaciones salen perjudicados, el Gobierno ayuda de manera económica a aquellos jugadores que integran el seleccionado argentino de rugby en silla de ruedas. Luchina explicó que reciben una beca otorgada por la Nación para colaborar con los gastos que deben afrontar en cada partido. Y en caso de tener que viajar al exterior, el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) costea casi en su totalidad los viajes.
Magalí Fernández


