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"Estoy aquí, poniendo la cara por varios motivos. Uno es para anunciar mi baja del equipo de la Copa Davis, debido a una lesión en la mano. El segundo es para anunciar que estoy en un proceso de doping con la ATP. Por ello, también me bajo del equipo de la Davis. Australia puede reclamar los puntos y no quiero que nadie salga perdjudicado en la Argentina."
Con voz entrecortada, vestido con una remera negra y un pantalón gris, ayer, poco después de las 19.30, Guillermo Cañas, en una oficina céntrica, salía al cruce de las versiones que circularon en los últimos días y anticipaban que era el cuarto tenista de nuestro país, en cuatro años, que estaba involucrado en un control positivo en un torneo de la ATP.
"El tema del positivo es difícil -continuó-, soy un profesional... No sé qué pasó. Recapitulé con todo mi equipo los compuestos que ingerí y no hay nada prohibido. Yo confío en el sistema: espero que sea un error, nada más. Hablo hoy, después de haberme contenido durante un tiempo. Pero la ATP no me dejaba hablar. No sé cómo circuló el rumor y tampoco me interesa. Ahora tengo la posibilidad de hablar y quiero que lo sepan de mi boca. Siempre di la cara y ahora no me voy a ocultar. Siempre fui claro y cristalino en mis decisiones y necesitaba decir esto".
Golpeado, con la vista en un punto fijo, Cañas estuvo acompañado por su novia, María Emilia Salerni, y su preparador físico, Fernando Cao. "No hubiera querido pasar este momento. Nunca busqué tomar algo extra o algo que no fuera permitido para sacar ventaja en el tenis. Vivo una cosa que no entiendo. Es fea y es rara. El doping tiene muchas medicinas que dan positivo sin ser drogas. Un té de hierbas te puede dar positivo", dijo el mejor argentino de la actualidad, de 27 años, 8° en el Ranking de Acceso y 13° en la Carrera de los Campeones, que no agregó más datos a una situación que se desarrolló como una bola de nieve en los últimos días, en los que abundaron, como es habitual, la falta de la palabra de la ATP, entidad que rige el tenis masculino, que ayer sí emitió un escueto comunicado en el que no niega ni confirma el supuesto caso de doping.
El control positivo de Cañas se habría producido en Acapulco -en la última semana de febrero- y en el análisis aparecieron rastros de diurético, que si bien no produce ningún efecto por sí mismo, produce el castigo de la ATP por presunción, debido a que con el diurético se puede tapar el uso de otras sustancias.
Cañas fue notificado en Roma, a principios de mayo, y desde entonces está siendo asesorado por el estudio de abogados español 4 Sports, que también defendió a Coria, Chela y Puerta, los otros argentinos sancionados (ver aparte).
La resolución de la ATP se conocerá en siete semanas, aproximadamente. Cabe señalar que en los trece casos anteriores del tenis masculino nunca se castigó a un jugador por haber ingerido un diurético. Según la reglamentación, un jugador sancionado por primera vez puede recibir una suspensión de hasta dos años.
El tenis argentino estuvo involucrado con otros tres casos de doping en los últimos tiempos. En abril de 2001, Juan Ignacio Chela fue sancionado por el uso de metiltestosterona: lo suspendieron por tres meses, le quitaron los puntos y el dinero ganado en Cincinnati, donde tuvo el positivo. En diciembre del mismo año, se conoció la sanción por siete meses de Guillermo Coria, positivo con nandrolona por ingerir un compuesto vitamínico contaminado; en enero de 2004, Mariano Puerta fue sancionado por nueve meses por un positivo de clenbuterol. Sin sanción efectiva, Martín Rodríguez fue advertido en septiembre de 2002 por exceso de consumo de cafeína.



