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PARIS (De un enviado especial).- Y la cantera sigue entregando valores. Otro producto del semillero, Brian Dabul , de 17 años, se convirtió en el 13er argentino que disputará la final juvenil en Roland Garros .
El pupilo de Daniel García y Carlos Porfidio batió al argelino Lamine Ouahab por 6-4 y 6-1 y hoy, a las 12 (las 7 de la Argentina) disputará, en el court N° 2, el encuentro decisivo frente al español Carlos Cuadrado, que tiene algunos torneos de ATP disputados y que ayer venció al colombiano Alejandro Falla por 7-5 y 6-3.
Dabul irá en busca del 7° título para la Argentina. Asimismo, será la tercera final para un jugador argentino en este torneo, ya que Paola Suárez, que ayer cayó en la definición de dobles mixto (ver aparte), hoy sostendrá la de dobles.
Un año menor que el límite de la categoría, el de Dabul no es un nombre nuevo en el circuito. Durante gran parte del año último fue N° 1 en el ranking de la Asociación Europea de Tenis (ETA), que regula el circuito para menores de 16 años, además de ganar el Orange Bowl en Miami y en la actual temporada está 6° en la clasificación de la Federación Internacional de Tenis, merced a los títulos en Santa Crocce y el Astrid Bowl, hace una semana en Bélgica.
Este zurdo, con un potente drive y revés de dos manos, es el hijo mayor de una familia que integran Jorge y Nora, sus padres, y Kevin y Nicolás, de 9 y 14 años, respectivamente. Hincha de Boca, fanático de Juan Román Riquelme, empuñó por primera vez una raqueta hace once años, en el Club Náutico Hacoaj, en Tigre. Desde 1990 pasó a formar parte del CET, el centro que dirige Daniel García, ex capitán de la Copa Davis, en Núñez. Y pese a que el tenis es lo que más lo absorbe, Brian también le hace un lugar a los estudios: cursa el polimodal en el turno noche de la Escuela Comercial N° 28 Abraham Lincoln, de Saavedra.
Hace bastante tiempo que García, Porfidio, presentes aquí, y Roberto Graetz apuestan por la formación de Dabul. Pero la consigna es hacerlo sin presiones y con paciencia. La misma que Brian le pone a su tenis. Morrudo, con una enorme habilidad, no suele ser expresivo a la hora de jugar. Como si se atrapara en otro mundo. "Me pongo tenso, pero no lo demuestro", comentó después de haber llamado a casa y hablar con sus padres, que seguían su actuación punto por punto por Internet.
Amante de la vida de club, no salió de Roland Garros en toda la semana -hasta se quedó a cenar-, y dice que lo que más extraña son las milanesas con papas fritas. "Cuando vuelva a Buenos Aires no las voy a poder comer. Ahora tengo una nutricionista y lo único que me permite el régimen es comer hidratos de carbono y verduras", dijo Dabul.
Así es la vida de Brian, admirador de Pete Sampras y de Marcelo Ríos ("pero sólo por su estilo de juego"), un chico que prefiere las canchas rápidas a las superficies lentas. Al que si todo le va bien durante esta temporada, empezará a jugar como profesional a principios del año próximo. El que, en el año de su debut en Roland Garros, disputará la final. Dabul, otro elemento para la base de la pirámide . Cosas de la Argentina: en el deporte se invierte poco, pero, a pesar de todo, el semillero sigue aportando valores...



