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MELBOURNE.- Para los habitantes de esta ciudad no hay rutina más agradable por estos días que tomarse los tranvías 21 o 70, trazar el camino a lo largo de la Flinders Street y bajarse en el Melbourne Park con la ilusión de observar el mejor tenis del mundo. Además del sol, en ese predio reluce el fulgor de las estrellas que buscan el primer título grande de la temporada. Sin embargo, la oferta de figuras en el Abierto de Australia ya no incluye argentinos, luego del colapso de Juan Martín del Potro y David Nalbandian, las dos últimas esperanzas en singles.
El interés celeste y blanco empieza a hacer foco ahora en la Copa Davis. Si bien todavía falta para la serie ante Rumania en el Parque Roca, que se disputará del 4 al 6 de marzo, en estas primeras semanas del año es cuando ya se definen las intenciones de cada tenista. Y sobre esta cuestión no hay ningún misterio: mientras que David Nalbandian, Juan Mónaco y Eduardo Schwank reforzaron aquí su compromiso de actuar ante los rumanos, Juan Martín del Potro se descartó para el primer round del Grupo Mundial, con el fin de resguardar su salud y respetar su calendario. "Quiero seguir buscando ritmo y juego. Si la Argentina gana, en julio quiero estar para la segunda rueda", afirmó.
Los inmediatos pasos de cada uno van en línea con sus objetivos: los tres primeros harán la gira latinoamericana de polvo de ladrillo (la superficie elegida para la serie en Buenos Aires), mientras que Del Potro se desviará hacia la ruta norteamericana de cemento, que comprenderá San José, Memphis, Delray Beach y los Masters 1000 de Indian Wells y Miami. El cuarto hombre del equipo será Horacio Zeballos, que no intentó la clasificación para el primer Grand Slam del año. El zurdo jugará la semana próxima el Challenger de Bucaramanga y se unirá a Schwank en el ATP 250 de Santiago de Chile y la Copa Claro para jugar juntos en dobles desde esa escala.
El capitán Modesto Vázquez seguramente entendió que no tenía demasiado sentido cruzarse al otro lado del mundo para retomar aquí el contacto con los jugadores, si se considera la superficie rápida de este certamen. Por tal motivo se perdió la cita. Sí se había justificado la visita de Tito al Melbourne Park el año pasado, porque se aproximaba el debut ante Suecia en la cancha dura de Estocolmo y servía como evaluación.
El último rastro argentino en la Copa Davis se remonta a la dura derrota ante Francia por 5-0 en Lyon. Esa semifinal disputada en septiembre es recordada por la pirotecnia que utilizó Nalbandian contra Tito Vázquez: "Con Llodra hubiese sido más fácil el viernes, pero el capitán no se animó a hacer los cambios necesarios para que así fuera", disparó. Fue un peligroso juego verbal que sólo aportó confusión y retrotrajo a las viejas discordias coperas en el equipo argentino.
Pero ahora, antes de su regreso al país, precipitado por el abandono ante el lituano Richard Berankis, David dio la imagen de un soldado siempre al servicio del conjunto, más allá de aquel controvertido antecedente: "Mi motivación en esta temporada pasa por la Copa Davis y los tres Grand Slams que quedan". Juan Mónaco se predispuso de la misma forma: "Ya me reuní con Tito y con Caio Rivera (el subcapitán) y les expresé que estoy disponible para lo que sea. Ayuda muchísimo empezar en casa; es fundamental arrancar de local". Y Schwank también se alineó con la causa: "Siempre es un orgullo jugar la Davis, es un torneo que me encanta".
El gran dilema es cómo se manejará la situación si Nalbandian y Del Potro finalmente coinciden para representar a la Argentina en la segunda rueda, luego de una hipotética victoria ante Rumania. No comparten un equipo de Copa Davis desde la traumática final de Mar del Plata en 2008, y ya es archiconocido el batifondo que hubo en esa serie decisiva, incluso por causas extradeportivas como la elección de la sede, tironeada entre la Ciudad Feliz y Córdoba. En el ATP de Indian Wells, en marzo de 2009, se promovió un acercamiento y actuaron juntos en dobles, en el que perdieron en los cuartos de final con Andy Roddick y Mardy Fish. Allí, en una entrevista para su página en Internet (www.segundosaque.com), el tenista Martín Vassallo Argüello le preguntó a Nalbandian sobre el "mito de su pelea con Del Potro" y el jugador de Unquillo respondió: "El mito nunca existió; que alguien me diga cuándo existió". Delpo, que elongaba en el mismo vestuario, sólo contestó con un lacónico "nada" que desechó cortocircuitos.
Después de aquellos días compartidos en California, el diálogo entre ellos volvió a interrumpirse y en este primer Grand Slam del año no se advirtió contacto alguno. Tanto Nalbandian como Del Potro encontraron refugio en sus respectivos grupos de trabajo, con la paradoja de que ambos le dijeron adiós al torneo el mismo día, trainer mediante. Desde hoy, el escenario está planteado: si se supera la valla rumana, habrá trabajo extra para Tito en el delicado equilibrio que la Copa Davis le demanda siempre a la Argentina.



