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NUEVA YORK.- Roger Federer dijo hace un tiempo una frase que sonó fuerte en los oídos de David Nalbandian. "Creo que se le pasó un poco el momento para apuntarle al N° 1", comentó sobre el cordobés, quien lo venció en la final del Masters de 2005, en Shanghai, por última vez. Para el suizo, los meses posteriores, con las semifinales en Australia y Roland Garros, marcaron el tiempo en que el cordobés pudo haber atacado el trono. Si bien es correcto y educado, Federer no tiene problemas para decir lo que piensa.
Y así como esa vez dijo eso, en las últimas horas se le preguntó si recordaba su última derrota en el US Open, ahora que va por su cuarta corona seguida: "Sí, claro, perfectamente. Fue en 2003, contra Nalbandian. El era uno de los jugadores contra los que yo no podía, pero ese partido fue como una bisagra, porque desde entonces empecé a ganarle seguido", y enseguida agregó: "Yo creo que va a hacer un buen torneo. Es un gran pegador y está en condiciones de volver a su nivel acá en el US Open". Directo a David, entonces, que recoge el guante y con sonrisa pícara abre la puerta: "Si Roger lo dijo por algo será".
Nalbandian está en una nueva etapa en su carrera. Después de un año y medio sin entrenador, contrató a Martín Jaite con un proyecto que intentará llegar al menos hasta fines del año próximo y que supone, entre otros detalles, que cuando Jaite no lo pueda acompañar por sus compromisos personales, alguien más deberá hacerlo si David lo necesita. Y también sumó a su equipo a Fernando Cao como preparador físico, el mismo que prepara a Guillermo Cañas. Diego Rodríguez, su fisioterapeuta, se mantiene como fiel ladero. Hace poco dijo que perdió la confianza. La primera meta es recuperarla.
-¿Por qué te decidiste hace poco a tener entrenador?
-Son tiempos. En la vida hay un momento para cada cosa. Es como si ahora tuviera un hijo. No es el momento. El coach llegó porque me hacía falta, se dio solo y lo decidí yo. Por ahí los años te hacen ver algunas cosas distintas.
-Martín es un tipo inteligente y que ve muy bien el tenis. Había otras posibilidades, un mix entre argentinos y del exterior, pero algunos que me interesaban estaban trabajando y Martín no y tenía ganas de hacerlo. Nos conocemos hace mucho tiempo y nos llevamos bien.
-De a poco me voy sintiendo bien, con salud, que es importante, porque las lesiones me complicaron un poco. Si agarro ritmo me puedo poner peligroso en el torneo, porque si estoy bien le puedo ganar a cualquiera.
-Dijiste que no cambiaste mucho, que sólo eran pequeñas cosas. ¿A qué te referías?
-Es muy difícil hacer grandes cambios cuando uno ya está grande y yo ya soy un jugador armado, hecho. Trabajamos muy bien con Martín, pero no hubo cambios; sí entrenamos duro, hicimos buenas semanas de prácticas y me siento muy bien.
-¿En qué podés ver mejoras, entonces? ¿En lo estratégico, lo mental?
-Mejorás, pero más en los detalles. Lo estratégico (hace un gesto de duda). Un poco lo mental, en tener un orden de trabajo, hacerlo en equipo. Si tenés que tirar la pelota más alto o más bajo, todos lo sabemos, pero por ahí hay pequeños detalles, como te decía ayer, que uno como jugador no ve y que alguien de afuera siempre puede aportar. Son cosas que analizamos y si va para bien, lo hacemos.
-Es una buena oportunidad, porque el año pasado perdí en segunda rueda con Safin, así que no defiendo muchos puntos. Tengo que tratar de jugar lo mejor posible, es el último Grand Slam del año y hay que darle con todo.
-Ahora vas contra Malisse. ¿Viste cómo sigue el cuadro?
-No lo vi yo, pero me dijeron. En teoría, Ferrer en tercera, y en teoría, Nadal en octavos. ¿Y después quién sigue? No, mentira...
-Si juego bien, ¿por qué no? Tenis. los partidos de los tenistas argentinos en el US Open, game a game.



