

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.


MIAMI - La nueva sede del Miami Open , el Hard Rock Stadium, dejó por unos días de lado su gen de fútbol americano y los Dolphins para vestirse de tenis, con la presencia de Roger Federer , Novak Djokovic , Serena Williams y Naomi Osaka como grandes favoritos. Justamente ellos cuatro, junto con el dueño de las instalaciones (Stephen Ross), el director del torneo y extenista James Blake, y otras autoridades cortaron de manera simbólica las cintas del nuevo escenario para dejar inaugurado el primer día de competencia.
Sin Juan Martín del Potro y Rafael Nadal (máximo ganador de Masters 1000, con 33 estrellas), ambos ausentes por diferentes lesiones y muy extrañados por los fans de esta cita que reparte más de 17 millones de dólares en premios totales (la misma cantidad para hombres y mujeres, como fue su tradición a lo largo de 35 años), el torneo -alguna vez considerado el quinto Grand Slam por su popularidad, premios e infraestructura- se acomoda a su nueva fisonomía, muy lejos de la bella bahía de Key Biscayne y más cerca de las entrañas de la Florida, en la zona de Miami Gardens.

"Una combinación de cultura, gastronomía, arte, música, entretenimiento y lujo", promete el eslogan del nuevo Abierto de Miami, competencia que ganó Gabriela Sabatini en 1989 y en el que fueron finalistas Alberto Mancini, Guillermo Cañas y Guillermo Coria.
Como toda novedad, no son pocos los que lo comparan con su pasado y ven, todavía, algunas fallas de organización. Los empleados y auxiliares no están del todo informados a la hora de aconsejar a los espectadores sobre ubicaciones, servicios y accesos. Hay exceso de tribunas tubulares con escasa señalización y las puertas de ingreso al complejo se encuentran un poco alejadas de los estadios principales, con lo cual es necesario caminar algunos minutos al sol para llegar a destino.
El arte también tiene su espacio, con murales que visten las paredes del estadio central y seis galerías que incluyen obras originales de los siglos XX y XXI, con especial énfasis en el arte latinoamericano y las creaciones de Soto, Cruz Diez y Botero, más trabajos auténticos de Andy Warhol, Sam Francis, Roy Lichtenstein y Picasso, entre otros.

Sus defensores ponderan la comodidad del estacionamiento, un estadio central acondicionado para sentir el pique de la pelota y los impactos desde cualquier sector, más canchas de juego y entrenamiento, más tecnología con pantallas gigantes de alta definición (en un lateral de la parte exterior del estadio se encuentra la de mayores dimensiones en el circuito) y variedad de palcos VIP, y una serie de butacas cercanas al court que ofrece un servicio parecido al Business o Primera Clase de una aerolínea.
Los jugadores son los grandes beneficiados con el cambio de sede. Sus amenities se ampliaron de manera considerable, tanto las zonas de comida e hidratación como los gimnasios y los lugares de entretenimiento. Además, ya no tendrán que luchar por espacios en la agenda de entrenamiento, porque las canchas de práctica se duplicaron (de las 9 de Key Biscayne a las 18 actuales).
Además de Diego Schwartzman, Federico Delbonis, Guido Pella, Leo Mayer, Guido Andreozzi y otros tenistas albicelestes, el toque criollo está en la oferta gastronómica, con una parrilla argentina de las más clásicas de Buenos Aires presente en el patio de comidas del Hard Rock Stadium.

El arranque del Masters 1000 trajo dos buenas noticias para la delegación argentina. Guido Andreozzi (80°) consiguió un muy buen triunfo sobre el kazako Mikhail Kukushkin (43°) por 7-6 (7-3) y 6-4, mientras que Federico Delbonis (83°) superó al alemán Peter Gojowczyk (87°) por 6-4 y 6-2. En la segunda rueda, sus rivales serán el italiano Fabio Fognini (15° preclasificado) y el australiano John Millman (32°), respectivamente.






