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El tenista francés Corentin Moutet, un demonio de exquisita mano izquierda en un envase de 1,75 metro, nunca pasa inadvertido. Es tan hábil como irascible. En un mismo partido puede derramar un tenis de alta jerarquía o protagonizar bochornosas reacciones. Es más, el actual 65° del ranking mundial estuvo cerca de ser agredido por un rival el mes pasado. Fue en el Challenger Open d’Orleans, en un partido por los octavos de final contra el búlgaro Adrian Andreev, quien no toleró las actitudes de Moutet. Ahora, el jugador galo volvió a llamar la atención, pero por una exquisitez tenística.
La acción se produjo en la primera ronda del ATP 250 de Nápoles, en la cancha central, un rato después de la victoria de Sebastián Báez frente al local Lorenzo Sonego, que interrumpió una racha de once derrotas consecutivas del argentino. Tras perder el primer set (por 7-6 [9-7]) ante el joven local Luca Nardi (130°, 19 años), Moutet (23 años) y su rival volvieron a disputar un parcial muy parejo en el segundo y llegaron a la definición en el tie-break. Allí fue cuando el nacido en París, muy exigido en el score ya que no podía perder el “desempate” si pretendía continuar en el torneo, ganó un punto sorprendiendo a todos los presentes en el Tennis Club Napoli, generando aplausos y también algunos silbidos.
Moutet abrió, con su saque, el tie-break: tras un breve intercambio de impactos, Nardi quedó desacomodado en el fondo de la cancha contra su revés, la pelota le quedó servida a Moutet en su campo cerca de la red, amagó con devolverla de smash, pero rápidamente hizo la mímica de ese tiro, dejó la raqueta abajo y terminó pasándola con un toquecito sutil, inalcanzable para el italiano, que prácticamente ya había dado por perdido el punto. Es verdad que Moutet tenía un buen margen para hacer lo que hizo, pero la acción, sorpresivamente genial y con una pizca de arrogancia, llamó la atención. Una porción del público napolitano, apasionado y mucho más cercano al fútbol que al tenis, desaprobó la acción de Moutet, que sonrió y volvió al fondo para seguir jugando.

El impacto con el que finalmente Moutet ganó el primer punto del tie-break (no es nuevo y ya se vio varias veces en el circuito) puede parecer circense, pero requiere de creatividad y precisión. El jugador que lo hace corre el riesgo de quedar en ridículo si le sale mal. No fue este el caso. Finalmente Moutet se impuso ante Nardi por 6-7 (7-9), 7-6 (7-3) y 6-2, en 3h31m, y avanzó a los octavos de final, donde se medirá con el serbio Miomir Kecmanovic (30°).
Moutet sí hizo un papelón el año pasado, en el Challenger de Orleans, Francia, ante el ruso Roman Safiullin. Tras haber ganado por 6-4 el primer set, el zurdo francés sacó apremiado, con dos set points en contra (15-40, 2-5), pero se le ocurrió innovar y sacar..., de espaldas. Pero el saque se quedó en la red. Moutet terminó ganando ese match por 6-4, 2-6 y 7-6 (9-7). Probablemente junto con el australiano Nick Kyrgios y el kazajo Alexander Bublik, Moutet es de los jugadores que más locuras realiza dentro del court, muchas veces sin temor a perder el punto (y el partido). Protagonista de diversos episodios bochornosos y de mala educación, esta vez sorprendió con su creatividad.
Corentin Moutet exploring new frontiers of 1st serve pic.twitter.com/zmLOEr9oE3
— Stefano Berlincioni (@Carretero77) September 29, 2021


