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Restan 11 días para que comience la final de la Davis. Argentinos y españoles se preparan para batallar en Sevilla. Pero es una pena que, por estas horas, en el mundillo tenístico local se hable más de rumores que de estrategias deportivas. Muchos dan por terminado un ciclo que aún no concluyó. A horas de la final, se afirma que la silla de Tito Vázquez ya conoce el nombre de su sucesor. Increíble, pero real. En un año en el cual se ganó por primera vez una semifinal en el exterior (las especulaciones terminaban el sueño en Serbia) y en el que se está a punto de luchar por ganar la Ensaladera, el debate es por la futura capitanía y no por el camino que se debe tomar para doblegar a España. No es algo nuevo: recordemos la solicitada del 80, las peleas del 81, las diferencias a horas de la final en Mar del Plata... Sin pensar que en el medio está Vázquez, que por ahora intenta hacer oídos sordos y concentrarse en lo deportivo.
La ola de rumores señala que, más allá de lo que ocurra, Martín Jaite será el capitán del equipo nacional de la Davis a partir de 2012. Nadie puede dudar de los pergaminos del ex top ten y de su buena relación con muchos jugadores, pero es cierto que su postulación plantea un dilema desde lo ético. ¿Es compatible que el organizador del torneo de ATP más importante de nuestro país, cuya función, entre otras, es negociar la participación de los tenistas en ese certamen, sea también el que tenga que concertar y pautar cuestiones relacionadas con la Davis? Segunda pregunta: ¿qué pasa si un jugador del equipo no disputa el ATP por cuestiones económicas? ¿Repercutirá en el clima del grupo? Tercera: de jugarse el ATP en el Buenos Aires LTC casi al mismo tiempo que una Davis, como generalmente ocurre, ¿cómo se compatibilizan los intereses de la organización de un torneo con los de la Davis cuando en el medio está un "capitán-organizador"?
Hay una relación de décadas entre los dirigentes de la AAT y Vázquez. Se conocen a la perfección. Cuando Tito asumió en el cargo se dijo que ocupaba el puesto por ser la cabeza del proyecto de desarrollo del tenis nacional, con esperanzas depositadas por los frutos que se puedan dar. Hasta aquí, Vázquez acumula más resultados positivos que negativos y jamás dijo que se retiraría de su puesto tras la final. Es más, está entusiasmado con el calendario 2012, que brinda la posibilidad de recibir a las potencias. Mientras tanto, los rumores crecen. No hay demasiada comprensión de las razones para hacer un cambio. Sí, una realidad: una final a 11 días y deslices (esta vez solapados) que perturban. La finalidad no está del todo clara. Por ello, no todo lo que brilla es oro.
storok@lanacion.com.ar



