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Alicia Rowley está lejos de competir con la polaca Iga Swiatek o con la bielorrusa Aryna Sabalenka, las dos primeras jugadoras del ranking mundial de tenis de la WTA. Tampoco con la kazaja Elena Rybakina, la 3. Rowley, en rigor, es una tenista transgénero y tiene 56 años. Le gusta el tenis, lo practica, lo desarrolla competitivamente y ha provocado una implosión que involucra a grandes figuras de este deporte como la legendaria Martina Navratilova, ganadora de 18 títulos de Grand Slam y una de las mejores de todos los tiempos. ¿Qué hizo Rowley? Ganar algunos torneos internacionales de su categoría que están bajo el paraguas de ITF (Federación Internacional de Tenis) y manifestar su deseo de competir nada menos que en el US Open, poniendo en aprietos a la United States Tennis Association (USTA).
Con 56 años, Rowley se identifica como mujer y actualmente compite en pruebas para mayores de 55 años. Es más, hace poco conquistó el Campeonato de la USTA sobre césped. No fue el único: también se consagró en torneos individuales y de dobles en canchas cubiertas del Campeonato Nacional de la USTA. Por ello, se adjudicó un premio que se otorga a tal efecto: el “balón de oro”.
En lo estrictamente legal, Rowley es la N° 22 en la clasificación de singles de mayores de 55 en el circuito de la ITF (Federación Internacional de Tenis). En dobles, su puesto en el ranking es el 232, también para mayores de 55. En lo que va de 2023, se impuso en certámenes disputados en Lexington y Germantown, y en el dobles de Lexington, junto con su compañera, Andrea Rice.

Su sucesión de victorias impulsó a Kim Shasby Jones, fundadora del Consejo Independiente de Deportes Femeninos (ICONS), a expresarse duramente por las redes sociales, provocando una enorme repercusión. Claro: en su mensaje arrobó a la USTA, a la WTA y a dos leyendas como Martina Navratilova y Chris Evert. Y el efecto cascada fue inevitable.
¿Qué dijo Shasby Jones? Veamos:
Come on @USTA- women’s tennis is not for failed male athletes- whatever age. This is not right and it is not fair. Would this be allowed at the US Open this month? Just with self ID? I don’t think so… https://t.co/UkBzhaL6b6
— Martina Navratilova (@Martina) August 6, 2023
La respuesta de Navratilova, de 66 años y que ha superado dos batallas contra el cáncer, no se hizo esperar. Es que ya anteriormente dejó en claro su postura en contra de la inclusión de las atletas trans en el deporte femenino. Y el caso de Alicia Rowley, tras ganar el Campeonato Nacional Femenino, disparó su nueva reacción. Con un tuit elocuente: “Vamos USTA, el tenis femenino no es para atletas masculinos fracasados de cualquier edad. No es lo correcto ni es justo. ¿Va a ser esto permitido en el US Open este mes? ¿sólo se necesitará identificación propia? No creo que sea así…”.
¿Por qué, además, el revuelo y las palabras de Navratilova hacia la inclusión de las atletas transgénero? Porque la USTA, la federación que rige el tenis en los Estados Unidos y la organizadora del US Open, el cuarto Grand Slam que se desarrolla en Flushing Meadows anualmente, establece en su “Política de inclusión transgénero” que los atletas trans deben ser incluidos y no bloqueados para practicar el deporte. El documento establece que “es necesario garantizar, en la medida de lo posible, que los atletas transgénero no queden excluidos de la oportunidad de participar en competiciones deportivas”.

Por ello, la movida de Kim Shasby Jones, la fundadora de ICONS, destapó una polémica que nadie desconoce, pero que hasta acá no había alcanzado la repercusión que sí tuvieron otros casos en el mundo y en diferentes disciplinas.
La USTA tiene una política de inclusión de transexuales cuando se trata de transiciones de hombre a mujer que establece lo siguiente.
La WTA (Women’s Tennis Association) añade niveles específicos de testosterona.




