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NUEVA YORK (De un enviado especial).- Rafael Nadal ganó, pero sufrió mucho ayer. Por el dolor en la rodilla izquierda y porque estuvo varias veces en desventaja antes de vencer por 7-5, 3-6, 6-4 y 6-1 al australiano Alun Jones, un muchacho de 27 años, 123° del ranking mundial, con ocho partidos en el circuito mayor y que fue actor de reparto en la película Wimbledon. Aunque esta vez el rival del español casi se convierte en protagonista principal.
Jones es en realidad un mediocre jugador de tenis, que tiene un récord de 3 triunfos y 5 derrotas en el circuito mayor, de las cuales tres perdió como invitado en Australia y una, la de ayer, en el US Open, donde jugó como invitado como parte de un intercambio entre las federaciones de ambos países. Nacido en Boksburg, Sudáfrica, nacionalizado australiano, actuó en la serie de TV inglesa Drover s Gold y, con el nombre de Tom Cavendish, fue derrotado en los cuartos de final de Wimbledon en la película del mismo nombre, por el protagonista, encarnado por Paul Bettany, un tenista que casi retirado y como 119° del ranking mundial gana el Abierto británico y se queda con la jugadora más linda y exitosa del circuito (Kirsten Dunst).
A Jones no le faltó tanto para transformarse en el Peter Colt interpretado por Bettany, pero tuvo ventaja. El español, número 2 del mundo, estuvo muy cerca de no jugar el último Grand Slam del año. Hace cuatros días, cuando estaba por terminar el entrenamiento con su compatriota Carlos Moya (ayer le ganó a Björn Phau), sintió un pinchazo en la rodilla izquierda. "Si hubiera sido otro torneo hoy -por ayer- no jugaba. Pero es el US Open y es un torneo importante para mí. Si hubiera tenido que jugar el domingo, no lo hubiera podido hacer aunque hubiese querido", confesó Nadal luego de su victoria. No fue casual que lo hicieran debutar recién el tercer día de competencia.
Nadal tiene tendinitis crónica en las dos rodillas. Cuando se le carga una pierna, se apoya más en la otra, y viceversa. En canchas duras, debe extremar los cuidados. Ayer jugó con cuatro vendajes: dos por sobre las rodillas y otros dos por debajo. Y durante el encuentro tuvo que pedir que le ajustaran uno de ellos.
El tratamiento hecho con el kinesiólogo italiano Pierfrancesco Parra le permitió jugar, pero Rafa aclaró: "No soy adivino, no sé qué puede pasar. Ojalá mejore poco a poco y pueda estar en mejores condiciones".
Nadal estuvo 1-4 en el primer set, perdió el segundo y volvió a estar en desventaja en el tercero por 4-3 y el saque de Jones. Esto da una pauta de lo difícil que le resultó el match. Tanto como el idioma inglés, al que sigue tratando de dominar con escaso éxito y por eso, casi sobre el final de una conferencia en la que sólo le preguntaron por su lesión, dijo extenuado ante una pregunta: "No entendí un ca...".



