Tenis: cuando la Copa Davis estuvo cerca

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12 de diciembre de 2001  

Nunca tan alto, nunca tan cerca. Fue la oportunidad más próxima que tuvo la Argentina de obtener la Copa Davis. Sucedió hace 20 años, en una fría Cincinnati, en esa serie que quedó en manos de los Estados Unidos por 3 a 1. Se trató de un desafío único: la primera y única final que le tocó vivir a la Argentina en el certamen más importante que se disputa por equipos.

El Riverfront Coliseum y un court de carpeta sintética hecha sobre una base de madera fueron el escenario para recibir a los especialistas del polvo de ladrillo, Guillermo Vilas y José Luis Clerc, los máximos exponentes que dio el tenis de nuestras tierras, junto con Ricardo Cano, Eduardo Bengoechea y Carlos Junquet, capitán en esa ocasión del conjunto nacional. Enfrente, nada menos, estaban John McEnroe, Roscoe Tanner, Peter Fleming, Eliot Teltscher. Como capitán, el legendario Arthur Ashe.

Ocurrió en diciembre de 1981, un año más que especial para el deporte argentino. Fue en esa temporada en la que nació el idilio entre Boca y Diego Maradona, conductor, con Miguel Brindisi como compadre , del equipo campeón del Metropolitano; fue el año en el que River contrarrestó ese efecto con la contratación de Mario Kempes y que tuvo como epílogo la conquista del campeonato Nacional; también fue el año en el que Carlos Reutemann quedó a las puertas del título de Fórmula 1, ese que se escapó en la última carrera, en el circuito callejero de Las Vegas. Eran los tiempos del dólar a $ 11.000. Encima, una final de la Copa Davis...

En un principio, las perspectivas no eran buenas. Ese 1981 se vivió a puro conflicto entre las dos estrellas de nuestro tenis. Y justo en esa temporada, Batata (4°), por primera vez, superaría a Vilas (6°) en el ranking mundial.

Gracias al talento de estos dos jugadores, la Argentina era una gran atracción en la Davis. Pero peleas y discusiones, alimentadas por los entrenadores de ambos jugadores, el rumano Ion Tiriac (Vilas) y el chileno Patricio Rodríguez (Clerc), empañaron, desde el arranque, casi todos los partidos.

Vilas y Clerc estuvieron a punto de no jugar en Munich, por la rueda inicial, ante Alemania Occidental. Las presiones por conflictos -especialmente de Vilas con algunos dirigentes de la Asociación- se limaron con la nominación de Roberto Graetz como capitán. En marzo se venció a los germanos por 3 a 2, con dos triunfos de Vilas en los singles y con un punto en el dobles que jugó con Clerc.

La segunda escala fue en Rumania. Timisoara fue testigo del peor momento de la relación entre Vilas y Clerc. En ese match disputaron el dobles sin cruzarse una sola palabra. La pelota que pasaba por el medio era tanto rumano. Pero, pese a todo, la capacidad de los dos afloró en los singles y la Argentina accedió a la semifinal.

Siete meses antes de una guerra que en ese entonces era inimaginable, se selló el pase a la final ante Gran Bretaña, con un 5-0 en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. Lo más destacado del match fue el abrazo, antes del dobles y por pedido del público, entre Vilas y Clerc. Mientras tanto, la silla tenía un nuevo capitán: Carlos Junquet.

Con un clima interno insoportable, pero sustentado en la calidad de Vilas y de Clerc, fue el turno de jugar la carta más importante en Cincinnati. Vilas llegó al encuentro con los Estados Unidos con sinusitis y fuertes dolores de garganta. En la primera jornada cayó ante McEnroe (1°) por 6-3. 6-2 y 6-2; luego, Clerc igualó la serie con un triunfo ante Tanner por 7-5, 6-3 y 8-6.

Pero, pese a las diferencias, el amor propio de Vilas y Clerc surgiría en el dobles. Ante McEnroe y Fleming, en ese momento, la mejor pareja del mundo. Los norteamericanos se quedaron con el triunfo por 6-3, 4-6, 6-4, 4-6 y 11-9, tras 4h52m inolvidables, en las que la Argentina contó con la posibilidad de adueñarse del punto: fue en el quinto set cuando Vilas sacó con una ventaja de 7-6. Pero la Argentina no pudo concretar ningún punto con su servicio.

Pese al golpe, Clerc se jugó la última carta el domingo 13 ante McEnroe. Y Big Mac salió airoso en otra batalla de cinco sets: con un 7-5, 5-7, 6-3, 3-6 y 6-3 logró el tercer punto para los Estados Unidos. Fue 3 a 1 y final, porque los capitanes se pusieron de acuerdo para culminar la serie cuando Tanner le ganaba a Vilas por 11 a 10 en el último encuentro. Fue 3 a 1 y final para el sueño argentino en la Copa Davis. Una ilusión que nunca más estuvo tan cerca de concretarse.

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