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CORDOBA.– Unquillo, un pueblo, hoy ciudad, nacido en 1913, que no tiene referencias del nombre de su fundador y que como tantos pueblos en este país creció a la sombra del ferrocarril, acomodó a poco más de 1000 personas frente a su Municipalidad para agradecerle a David Nalbandian por haberle encontrado un lugar en el mundo.
Unquillo, cuya denominación proviene de una especie de junquillo o surge de un bicho muy parecido a la zanguijuela (los lugareños no aciertan con un origen común) destinó a otras 500 en su rotonda de ingreso, poblando el umbral de lo que es la casa grande de su deportista más famoso, el que se convirtió en el primer tenista argentino en alcanzar la final de Wimbledon, el torneo más importante del mundo.
Eran las cuatro y media de la tarde cuando David, de 20 años, junto con sus hermanos y otros familiares, entró por la avenida San Martín, la arteria principal de la ciudad. Y los dueños de la librería El Patito salieron para aplaudirlo. Y un póster viejo de Julia Roberts pareció acompañar la fila que se formó delante de la vidriera de otro negocio. Y un par de muchachos sacaron los tacos de pool a la vereda suspendiendo momentáneamente las acciones. El aplauso surgía generoso, los gritos de los chicos reclamaban la atención del rubio jugador. Ya en el palacio comunal, el intendente Jorge Fabrissin le entregó el reconocimiento de sus vecinos que, a través de sus representantes, ya lo consideran Ciudadano Ilustre.
Había agradecimiento en la gente; era notoria la necesidad de demostrarle al pibe su orgullo por sentir el nombre del lugar tantas veces por televisión, de reconocerse a sí mismos como afortunados por tener tan buen rerpesentante deportivo.
Y Nalbandian les respondió de la misma manera. “Este es uno de mis mejores días. Les doy gracias por estar acá, disfrutando quizá más que yo este momento. Agradezco que estén mi familia y mis amigos y es una suerte haberles dado una alegría”.
Casi al segundo sonó fuerte la aprobación. Después, hubo un par de minutos de vuelta a la calma y la desconcentración se notó pausada, sin ningún tipo de apuros.
Así había terminado la recepción a David Nalbandian, que hace poco más de dos semanas llegó al encuentro decisivo en el All England Tennis & Croquet Club y que no pudo alcanzar lo máximo porque cayó ante el mejor del mundo, el australiano Lleyton Hewitt.
Fue una fiesta que comenzó poco después de las 14, cuando los mismos familiares que lo cobijaron hasta el final del día estuvieron en el aeropuerto para darles los primeros besos y abrazos.
Estaban sus padres, Norberto y Alda; sus hermanos, Darío y Javier; sus primos, Judith, Laura, Verónica, Laura, Leticia, Magalí, Alejandro, y sus tíos, Azucena, Marta, Hugo, Roque y Graciela. Estaban su novia, María Victoria, y abuela materna, que también se llama Alda. Y el médico y amigo de la familia, Vicente Vispe.
María Victoria, que presenció en Londres la hazaña de Nalbandian, manifestó: “Fueron momentos muy lindos los que vivimos junto con David. En la noche anterior a la final estaba un poco nervioso, aunque no le costó mucho dormirse”.
Su abuela Alda, muy coqueta, precisó: “¡Qué querés que te diga! Yo no pensaba llegar a vivir esta felicidad con mi nieto”. El cronista le dijo que estaba muy linda y le dijo si le podía preguntar la edad. “¿Cuántos años me da?”, preguntó. Y se adelantó a la respuesta al decir 80.
Desde el aeropuerto, la caravana hizo una parada en el diario La Voz del Interior, en donde sus autoridades le entregaron un reconocimiento, y después la Renault Traffic en la que iba David ya apuntó directamente hacia sus pagos.
Fueron dosis de gratitud que aumentaban a cada kilómetro recorrido. El frío y la tarde nublada pudieron haberle quitado algunos integrantes a la multitud, pero eso poco importó. Una raqueta de 3,60 metros, construida por los hermanos Lancelotti, en lo alto de un parante, en el acceso principal de Unquillo; unas bombas de estruendo, la presencia policial y de los bomberos voluntarios, varios carteles con emocionadas dedicatorias lo volvieron a envolver a Nalbandian para darle el calor que mantendrá hasta que el próximo torneo lo convoque.
CORDOBA (De nuestra Agencia).– Tumultuosa fue la conferencia de prensa en la Municipalidad de Unquillo. Como sucede casi siempre, las mejores ubicaciones desvelaron la atención de los medios de prensa. Sorprendió Nalbandian cuando amenazó: “O se acomodan bien y se van un poco más atrás o me voy. Tengo ganas de estar con mi familia y con mis amigos”.
Un par de minutos transcurrieron hasta que surgió la primera pregunta. ¿Cuál fue el motivo por el cual se produjeron las dos derrotas luego de Wimbledon? Y Nalbandian contestó del mal modo: “Estoy acá para hablar de mi felicidad en Wimbledon. Después de eso tuve un problema en la rodilla y estoy contento de estar acá con toda mi gente”.
Entre lo más importante que respondió, señaló que su próximo torneo será el Masters Series de Toronto (cemento), que comienza el 29 del actual, y que nadie, hasta el momento, habló con él para integrar el equipo argentino que se enfentará con el de Rusia por las semifinales de la Copa Davis, entre el 20 y el 22 de septiembre próximos.



