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BALTIMORE (Especial).- Rachel Alexandra lo hizo. Ganó el Preakness Stakes (G 1-1900 m-1.100.000 dólares en premios), la segunda etapa de la Triple Corona de los Estados Unidos, una carrera que hacía 85 años no ganaba una yegua.
Y para hacer más épica su actuación, su vencido fue Mine That Bird, el castrado que sorprendió en el Derby de Kentucky. El que encarnaba la historia del caballito de físico nada exuberante que se agranda en la más difícil de todas. La ganadora le dio la razón a Calvin Borel, el jockey que había montado a los dos en su fin de semana soñado en Churchill Downs. Después de ganar la carrera por las Rosas con una atropellada increíble, el jinete había dicho, sin dudar, que, para él, el mejor sangre pura de carrera norteamericano es Rachel Alexandra.
Tras su última actuación, la yegua, que tiene como abuelo materno a Roar, el padrillo que estuvo en La Biznaga y murió el año pasado en La Esperanza, había sido comprada por el que fue dueño de Curlin, Jess Jackson, que decidió de inmediato anotarla en el Preakness, y también al titular del Stonestreet Stable hay que darle crédito. Jackson hizo lo que muchos opinaban debió hacerse para el Derby. Claro que por más que venciera en Louisville, ese esfuerzo habría resultado más costoso que el galope que le demandó imponerse en el Oaks.
Ayer, la yegua largó desde afuera de todos y Borel se apuró para llegar ubicado al codo. Así, Rachel Alexandra corrió a la par de Big Drama, que partió desde la posición opuesta, pegado a los palos. En el opuesto, la hija de Medaglia D´Oro dominaba por medio cuerpo, como si no quisiera compañías para marcar el ritmo.
La diferencia respecto del segundo se volvió clara hacia el final de la última curva, donde la puntera ya había sacado dos cuerpos. Luego, en la recta, intentó escapar y lo consiguió por un trecho, hasta que se vio arremeter a Musket Man y, a su derecha, a Mine That Bird. Ambos redujeron en gran medida la diferencia que había establecido Rachel Alexandra y por un momento dio la impresión de que Mine That Bird, con Mike Smith, lograría otra hazaña, pues repitió el desarrollo de su gran triunfo, corriendo último hasta el codo final. Pero no. Rachel Alexandra aguantó bien, aunque se la vio -justificadamente- algo cansada en el remate, y se impuso por un cuerpo en 1m55s08/100 bajo una lluvia tenue que comenzó diez minutos antes de la largada.
"La yegua vino cómoda los primeros 400 metros y después los demás apuraron. Ella peleó hasta el final, levantando las orejas y tuve que hacer lo que ella quería", dijo Borel todavía en la montura de su conducida. En tanto, Smith dijo que nunca pudo buscar un lugar por dentro para Mine That Bird: "Tuve que ir por afuera y pasar entre varios caballos; de todas formas, en los 200 tenía esperanzas de alcanzar".
Los dos caballos que más dieron que hablar tras el fin de semana del Derby cumplieron con creces con las expectativas. Rachel Alexandra confirmó que es una yegua fuera de serie; que lo suyo no fue simplemente la ayuda de rivales sin jerarquía y Mine That Bird probó que no fue un afortunado ganador del Derby; que lo suyo no fue una casualidad.

