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Las más célebres historias del turf nacen, a veces, donde menos se las espera. No fue un cambio de entrenador, ni una nueva alimentación, ni una alteración en el plan de entrenamiento lo que marcó el punto de quiebre en la campaña de Burnham Square, el reciente vencedor del Arlington Million (G1), la mítica carrera por un millón de dólares, que se disputa en el hipódromo de Colonial Downs desde 2023. El cambio que generó la transformación sucedió cuando apareció a su lado un pequeño compañero de viaje: Messi.
Sí, Messi. No se trata, desde ya, del futbolista argentino que encandila a todos en las canchas hace al menos dos décadas, sino de un cabrito que acompaña al caballo en cada uno de sus traslados y que, según su propio entrenador, Ian Wilkes, cambió por completo el comportamiento del nuevo ídolo de cuatro patas en las pistas de césped norteamericanas.
Hasta el año pasado, Burnham Square era un ejemplar tan talentoso como difícil de transportar. Cada viaje desde su establo hasta el escenario en el que iba a competir se convertía en un problema. Nervioso, lanzaba patadas durante gran parte del recorrido y llegaba a destino con un importante desgaste físico y mental. Entonces, el equipo de Wilkes decidió probar una alternativa tan sencilla como efectiva en numerosos casos: conseguirle otro animal que lo acompañe.
Así llegó el pequeño Messi, bautizado de esa manera según le confesaron integrantes del stud a Paulick Report, porque “Messi es el GOAT”. El juego de palabras fue perfecto para ellos, incluidos varios latinos. GOAT es una referencia a “Greatest Of All Time” (el mejor de todos los tiempos), pero en inglés también significa “cabra”. Lo que comenzó casi como una broma en el grupo de trabajo terminó cambiando la historia deportiva de Burnham Square. Desde que el nuevo integrante de la caballeriza comenzó a convivir y viajar con el zaino que corre con una máscara negra, el caballo dejó de exhibir su furia en el transporte, viaja relajado y llega mucho más tranquilo a cada compromiso.
“Antes se pasaba todo el viaje dando patadas. Ahora no patea una sola vez. Tiene a su pequeño cabrito al lado y todo cambió”, explica Wilkes. La relación entre ambos es tan fuerte que el entrenador cree que el vínculo ya es mutuo. “Creo que Messi lo necesita tanto como Burnham Square necesita a Messi. Cuando bajan del camión, el cabrito simplemente lo sigue hasta el box. Ni siquiera hace falta llevarlo con una cuerda”, detalla hoy. Previamente, se intentó que conviva con un peluche, pero “no se relajaba mucho”, le confesó el mexicano César Morales, asistente del entrenador y partícipe del bautismo del “goat” de múltiples colores. “Cuando el caballo sale a entrenar, el cabrito se queda llorando hasta que regresa”, le confió a Agentes305.

Además, los resultados deportivos no tardaron en aparecer. Tras abandonar las carreras sobre arena y comenzar a competir en las de pasto, el hijo del padrillo Liam´s Map y la yegua Linda inició una serie brillante desde abril, en su segundo intento en esa superficie. Primero ganó el Elkhorn Stakes (G2-2400m) en Keeneland. Luego se adueñó del Louisville Stakes (G3-2400m) y el Chorleywood Stakes (L-2200m) en Churchill Downs. Y todavía faltaba el capítulo más importante: el sábado atropelló fuerte para llegar medio cuerpo adelante en el Arlington Million (G1-2000m), con una bolsa de premios de un millón de dólares y en un escenario desconocido.
Con Messi acompañándolo desde el centro de entrenamientos de Skylight Training Center, en Kentucky, Burnham Square llegó a Colonial Downs para disputar una de las carreras más prestigiosas del calendario estadounidense sobre césped. Y juntos causaron una atracción de las que empiezan mucho antes de abrirse los partidores para acelerar, de las que son parte de la trastienda del turf.
Denise Dillon, la encargada de Whitham Thoroughbreds, donde fue criado, recuerda que siempre fue muy particular. “Desde que nació era intenso, estaba muy alerta. Era de mucho temperamento, extremadamente porfiado”, recordó. Ese Burnham Square rebelde que hoy necesita viajar acompañado del cabrito ya existía desde el primer día de vida.
Wilkes recuerda que entrenó a la madre, una ganadora de tres de sus 15 carreras, y también a todos los hermanos mayores. Todos fueron ganadores, sí, pero en niveles modestos. Nacido el 9 de abril de 2022 en Maple Lane Farm, Kentucky, conserva el mismo propietario, en un caso cada vez menos frecuente: un campeón criado, desarrollado y al mando de la misma sociedad inicial. No obstante, aunque Whitham Thoroughbreds no lo llevó a las ventas, cuando debutó fue anotado directamente en una carrera de reclamos, de esas en las que se acepta una oferta por los que participan. Se trataba de un maiden claiming de 150.000 dólares y nadie ofertó por ese potrillo que ya estaba castrado, porque su carácter era tan fuerte que el equipo entendió que así podía ser mucho más manejable. Nadie podía imaginar en octubre de 2024 que generaría ganancias por 2.884.244 dólares, lo que lleva acumulado en 15 presentaciones.

Trabajaba correctamente, pero no deslumbraba. Todos pensaban que sería útil, pero sin condiciones para las carreras grandes, como sus hermanos. Sin embargo, después de terminar segundo en el debut, nunca volvió a correr por un precio de venta. Sólo tardó tres carreras en ganar por primera vez, en la siguiente ya se impuso en un clásico, antes del año en las pistas sumó un trofeo de Grupo 1, el máximo nivel, y llegó a correr el Kentucky Derby (G1), el inicio de la Triple Corona norteamericana de 2025.
Había empezado a demostrar que era distinto en aquella etapa. Solo le faltaba encontrar a Messi para convertirse en una estrella.




