

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

LA PLATA.- Cafrune parece un caballo de PlayStation; programado para el triunfo siempre. Algún día tendrá su propio clásico en el Bosque, si el turf decide rendirle tributo. Mientras tanto, se dedica a ganar el General José de San Martín -como ayer, por segunda vez en su campaña- y otros tantos. Ya consiguió quince victorias.
Fervientes seguidores suyos sueñan con que el Concejo Deliberante lo declare ciudadano ilustre y hasta hay quienes claman para que se organicen visitas guiadas al stud donde vive. Si pudieran, muchos le darían un terrón de azúcar.
Cafrune supera la media. Es más que un buen caballo de carrera. Es atracción pura. Está para estrella. Podrán derrotarlo, pero no perderá su ángel. Ayer a la tarde venció por la cabeza a Mr. Brando atropellando por el centro de la cancha, como siempre.
Andrea Marinhas llegó al pesaje con los breeches manchados de arena, consecuencia de haber ligado algún terronazo suelto en la primera parte de la carrera, cuando Cafrune corría a las patas de sus rivales.
Muchos jockeys se permiten perder, pero no por encerrarse. Está visto que la jocketa abreva en ese concepto. A Cafrune lo hizo doblar la curva en cuarto carril, sin rivales adelante. El resultado muestra que tenía caballo como para regalar terreno y sortear alguna molestia.
Andrea se lleva fenómeno con el zaino; tan bien como Julie Krone entendía a Colonial Affair, el padre de Cafrune, con el que ganó el Belmont Stakes de 1993, para ser la primera dama en lograr una gema de la Triple Corona norteamericana. Krone es el ídolo de Marinhas; ella misma lo dice siempre.
Lástima que S. de B y San Isidro estén distanciados, porque la gente que va al Norte se perderá de ver a un caballo con carisma. Acabada su campaña, para lo que falta bastante, Cafrune irá a un haras para hacer su propia prole. Quien busque un padrillo nacional, seguro que le hace un tiro.
El Mago Yalet dejó atrás su susto de salud, y otra vez se lo ve a la mañana por el stud, aunque a veces no tan temprano por los fríos. Cafrune es obra suya. Una de tantas.
Andrea Marinhas está feliz
"Dejé que Cafrune se acomodara solo y ya por los 200 metros venía con caballo como para pasar de largo. La verdad es que me pone muy feliz correrlo; siempre me hace las cosas fáciles". De Andrea Marinhas, quien ayer condujo al ganador del clásico José de San Martín.


