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Por tratarse de uno de los propietarios no criadores de más éxito en los últimos años, Carlos Maceri merecía ya que se contara su historia, pero sobre todo que hablara de su presente. Sin embargo, aun después de una victoria como la de su caballo Jungle Fitz, el sábado último, en el Gran Premio 25 de Mayo, se dio tiempo también, en su palco de San Isidro, para haer comentarios sobre los problemas del turf en general, desde su cargo de presidente de la Unión de Propietarios Argentinos de Caballos SPC (UPAC).
En medio del brindis, Maceri recordó: "Hace poco le preguntaba a Juan Carlos Bagó cuándo ganaría un Grupo 1 con un hijo de Fitzcarraldo y el me contestó `este año´, y acertó; soy hincha de Fitzcarraldo y de Southern Halo".
Aquel diálogo con el criador de Jungle Fitz fue mucho después del primer encuentro con el destino entre ese caballo y su dueño: "Fue el último Fitzcarraldo que salió a la venta en el último remate con hijos suyos", dice el contador, mientras agradece las felicitaciones de Daniel Mautone, del stud Bingo Horse, y, por teléfono, las de Osvaldo Pinto, del Doña Ana.
Esto le sirve para dar un concepto al que echa mano seguido en la charla, el de la unión; varias veces repetirá la palabra familia. "Siempre se habla de la familia del turf y nosotros, en la UPAC, lo practicamos con todos. En San Isidro me tratan como si tuviera mis caballos aquí. En La Plata ya no se siente ese resquemor; ya no nos ven como esos que vienen a ganarnos ".
Más aún, Maceri tiene al lado a su propia familia, casi tan entusiasta como él por los caballos; su esposa, Alejandra, y sus hijos Cristian (14 años) y Fernando (10). A estos últimos les debe el nombre del stud, Cris Fer.
"Alejandra maneja la organización; ella me regaló a Spoleto, mi primer caballo. Yo me había acercado al turf por un amigo, Rubén...", revela el propietario.
Hasta de esos comienzos, con menos triunfos, Maceri resalta la cuestión de las relaciones. "Omar Labanca cuidaba mis caballos y antes de decidir dárselos a (Roberto) Pellegatta estuve a punto de dejar todo", asegura. Pero llegaron Star Cross, Recordado, Petit Club para frenar aquel impulso. "No tuvimos suerte con Labanca y el cambio me fue difícil, pero mantengo la amistad", agrega.
Como los gustos de Maceri no se agotan en los padrillos que mencionó, no dudó en viajar a Brasil. "Fui con Roberto a buscar hijos de Candy Stripes. Trajimos dos yeguas (una de ellas debuta el miércoles próximo, en San Isidro) y por el contacto que hicimos con el haras Mondesir vino Dallas."
Carlos Maceri dice que irá a la movilización por la ley del turf "con mi familia y mis empleados", siempre por aquello de las relaciones, de estar todos juntos. Será que así hay más fuerza para superar los momentos difíciles. Y se disfruta más de triunfos como el de Jungle Fitz.
Un foco de conflicto entre Palermo y la UPAC desvela hoy a Carlos Maceri: "Pedimos que se aumente el aporte de las tragamonedas a los premios del 5 al 10% y mandamos una nota a Lotería Nacional. Antonio Bullrich -titular de la comisión de carreras del Argentino- nos dijo que eso les había molestado". Como consecuencia de la situación, el hipódromo porteño no realiza las retenciones del 0,75% de los premios a los afiliados de esa entidad de propietarios, a la que el mes pasado dejó de suministrarle el detalle de la recaudación de las slots. "Es un error, porque tenemos que estar todos unidos; no estamos para pelearnos. Yo sufrí lo que era Palermo cuando estaba en llamas", se lamentó Maceri.


