El impacto de las slots en la hípica de Canadá

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27 de noviembre de 2002  

Uno de los temas que, tal vez inesperadamente, acaparó la atención de los dirigentes que participaron del último encuentro de la Federación Internacional de Autoridades Hípicas, que se realizó en París, fue el de la influencia de las máquinas tragamonedas en los hipódromos.

Todo debido a la presentación que hicieron los directivos de Woodbine Entertainment, organización que explota el hipódromo de Toronto y otros dos en Canadá; los tres con slots en sus instalaciones.

Fernando Peña, vocal de la comisión de carreras de San Isidro, representó al Jockey Club en la reunión y comentó a LA NACION: "Para conseguir su objetivo, Woodbine tuvo que convencer al gobierno, que finalmente aceptó mediante una norma que sólo admite máquinas en los hipódromos". La empresa está asociada al Jockey Club de Ontario.

En el escenario de Toronto se instalaron 1716 slots, que generan una ganancia de 830 dólares por día cada una. "Woodbine se presenta como una firma sin fines de lucro cuyo interés principal es actuar en favor de la hípica", subrayó Peña.

Con el 10 % de los ingresos destinados a premios, Woodbine aumentó las recompensas el 89 %, y consiguió que muchos propietarios, entrenadores y jinetes estadounidenses eligieran con mayor asiduidad sus carreras. "Eso mejoró la calidad de su espectáculo", añadió el directivo, que recordó que sus pares canadienses resaltaron el hecho de que los hipódromos tenían unos 20.000 asistentes no aficionados al turf cada día.

El crecimiento en los dos años que llevan operando las slots derivó en el aumento del número de agencias hípicas: hoy existen 27, ubicadas en bares, restaurantes y hoteles en el área de Toronto, que generan el 50 % del juego en las reuniones de Woodbine y en aquellas que llegan por el sistema de simulcasting.

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