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Hubiera sido necesario echarle un lazo para intentar detenerlo, y quién sabe si con eso Roots frenaba su carrera. A fustazo limpio, y cuando faltaban 350 m para el final del República Argentina, en Palermo, ya era una verdad revelada que la mayoría de los competidores era incapaz de seguir avanzando. Para muchos, ese tramo resultaba un calvario; estaban sin patas, cansados de tanto galopar.
Roots fue el único que le ganó a la fatiga, ese rival extra que suele esperar agazapado a la salida de la ultima curva para meterse en carrera y hacer estragos. No hubo agotamiento porque este Roots, bien preparado por Eduardo Tadei, es un fondista hecho y derecho.
Casi de punta a punta, Roots venció por cinco cuerpos a Basko Pintón, un ganador del Derby que en el final tampoco podía con su alma.
Estos 2500 metros, la misma distancia del Nacional, ahora le dolieron más de la cuenta al potrillo de Roberto Pellegatta. Igualmente conservó la segunda posición porque los de atrás no tenían con qué arrebatársela.
La carrera tuvo un quiebre allá por los 1200 metros; hasta allí todos habían galopado sin demasiado apuro, ya con Roots instalado en la punta, seguido por Basko Pintón, con Bold Arthur cerca y el chileno Cefalú espiando la delantera.
Por un instante, varios caballos se apilaron y pareció que más de uno iría a plantearle batalla al puntero, pero José R. Méndez le dio un poquito de rienda a Roots y volvió a tomar un cuerpo de ventaja.
Desde allí al disco, el República Argentina comenzó a ser una carrera de dos; el quiebre del que se hablaba antes. Roots, 496 kilos en movimiento, venía con mejor acción que Basko Pintón, más de media tonelada lanzada a la carrera. ¿Y atrás? Por entonces la fatiga ya corría tercera. Pronto avanzaría un casillero.
En la recta, Basko Pintón jugó lo que le quedaba. No era mucho. Se necesitaba más empuje para atrapar al puntero; tal vez, aquel lazo del principio también fuera necesario; o haber corrido una carerra menos este año.
A 200 m del disco, Roots ya era el ganador; acaso lo fue desde el principio, cuando se encontró con mayoría de adversarios que en las carreras no hacen la diferencia y difícilmente despertarán admiración.
El calendario clásico no está hecho a la medida de Roots; pocas son las carreras importantes que tiene por delante en distancias dilatadas, donde es el patrón de la vereda; quizás ahora tenga que bajar en los recorridos y probar si en menos de 2500 metros también manda.
"Me ganó un caballo que corrió mejor. En los 800 ya la veía difícil", dijo Juan Carlos Noriega, que luego le quitó cualquier atisbo de drama a la derrota: "El mejor puesto después del primero es el segundo", y prefirió no comparar al Basko Pintón de ayer con el que ganó el Derby.
"Venía en el fondo, pero ya en los 400 había manoteado el tercer puesto", relató el jinete Jacinto Herrera, conforme con la colocación final de Passionable, cuyo entrenador, Roberto Bullrich también presentó a Forty Embozado (cuarto). "Es mejor en el pasto", dijo Coco sobre este último.
El chileno Alfredo Bagú reveló que estuvo a punto de retirar a Cefalú, el caballo al que entrena: "Tuvo erupciones por una alergia y lo lastimaron cuando fue herrado. Para colmo, Falero se enfermó. El caballo vuelve a Chile, pero yo quiero irme a Japón", remató, sin perder el humor.




