

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Se llama Roberto Alvarez Calderón, pero todos lo conocen por su apodo, Robalca. El nombre es marca registrada en el periodismo hípico de Perú, pero hace rato atravesó esa frontera, hasta que esta semana se convirtió en el referente máximo de la actividad: Robalca fue elegido presidente del Jockey Club.
"Me presenté porque las asociaciones de propietarios y de criadores me buscaron. En cierto modo aglutino mucha gente y me entusiasmaron", dice a LA NACION con cierto pudor el hombre que quiere dar un vuelco a la situación del turf en su país.
"Fue un triunfo rotundo y vencimos a la sede social", explica Robalca, cuya lista casi triplicó en votos a su escolta. Y agrega: "Los directorios anteriores venían del Centro de Esparcimiento (tal el nombre de la parte social del Jockey Club) y fueron malos. Mostraron un gran desconocimiento de la hípica".
El periodista continuará con sus tareas al frente de la página especializada en el diario Todo Sport, en la revista Prismático y en el Canal Hípico, del Jockey Club. Pero ya está poniendo manos a la obra desde su cargo.
"Queremos contar con un operador, como sucede en Maroñas; ya hay interesados y el martes llamaremos a una licitación internacional. Sería la solución. Si lo conseguimos, nos consagramos", detalla. La propia firma que trabaja en el hipódromo de Montevideo es una de las que se postularían.
Los problemas económicos, derivados de la falta de público y la merma en los propietarios, casi una epidemia mundial, son agobiantes en el turf de Lima.
"Tenemos fe en que el hípico vuelva, porque había perdido la confianza. Felizmente, el éxito de los jinetes peruanos en Estados Unidos nos ayuda", se ilusiona Robalca, al que acompañan dueños de caballerizas y profesionales. "Fue una lista muy popular y yo no tengo enemigos", enfatiza.
Tal vez ése sea el mejor punto de partida para salir de la crisis.




