Gran Premio Carlos Pellegrini: la resiliencia, el sello que identifica a Sólo un Momento, el caballo que le ganó al paso del tiempo

En el Dardo Rocha, Sólo un Momento ganó guapeando, con Pablo Falero; ahora serán rivales
En el Dardo Rocha, Sólo un Momento ganó guapeando, con Pablo Falero; ahora serán rivales Crédito: Prensa HLP
Carlos Delfino
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13 de diciembre de 2019  • 23:59

Muchos lo han intentado, pero sólo dos caballos pudieron este siglo ganar en continuado los grandes clásicos Dardo Rocha, el más importante de La Plata que se corre cada 19 de noviembre, y Carlos Pellegrini. Este sábado, el que irá a San Isidro para completar la hazaña y sumarse a la lista de Second Reality (2001) e Ídolo Porteño (2014) será Sólo un Momento, el más veterano del lote, que procede de su mejor éxito, en la misma carrera platense donde tres años antes sufrió una lesión que puso en duda la continuidad de su campaña.

El triunfo en el GP Dardo Rocha

"De potrillo llegó cuarto en el Rocha y tuvo una fractura de sesamoide. Pasaron 16 meses hasta que volvió a correr y regresó ganando en Palermo, aunque quedó todo descolado", recuerda Ignacio Pavlovsky, que maneja los intereses del haras chileno Carampangue en la Argentina. En esa ruptura del hueso, de las más temidas, estallaron también sus sueños, justo en la prueba que había ganado Keane, otra cría de ese campo de San Antonio de Areco, pero inicialmente de su propiedad (La Manija) y con la chaquetilla de Santa Elena. "No lo pude disfrutar porque estaba apenado por Sólo Un Momento", admite. Había pasado por otras dos frustraciones cuando era potrillo. Fue llevado a dos remates, lo compraron y días después, lo devolvieron "porque no les gustaba algo en las placas". Por eso, Carampangue se quedó con un macho, algo atípico.

La espera de 2018 fue de siete meses. "No era nada ligado a la lesión anterior, pero lo hacías trotar y parecía una licuadora", retrata Nacho. En la espera, Joaquín Barros, el dueño, ya no quería seguir con él. "Sabíamos de su potencial, pero tenía 5 años. Me la jugué y lo mandé al campo. Un día, Joaquín me preguntó y le dije que no gastara más en él, pero lo tratamos, se lo mandé a Luciano Cerutti y le pedí que fuera paciente para entrenarlo. Capado, no volvió a tener nada, ganó cuatro en un año y corre en cualquier cancha", agrega Pavlovsky. La apuesta fue ganadora.

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