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Once años pasaron desde que Gustavo Solís , a los doce, comenzó a sentirle el gusto al vértigo de las cuadreras en la ciudad correntina de Goya, pero sólo los tres últimos le bastaron para graduarse de jockey.
Cuando el lunes 12 de este mes se impuso con Peca, en Palermo, el jinete sintió que su sueño se había cumplido al sumar las 120 victorias que necesita, por reglamento, para ello. "Es increíble porque todo pasó muy rápido. Si bien siempre me gustó correr, yo quería ser peón y para ese trabajo viajé a Rosario y me ofrecí al entrenador Daniel Cima después de haber competido en Goya y en Córdoba", explica el jinete, de 23 años.
Solís es introvertido, humilde, trabajador y, por sobre todo, agradecido. "Cima me hizo un lugar, incidió para que me otorgaran la patente y con Piavi, un caballo suyo, debuté ganando en Santa Fe; no sé qué habría pasado conmigo sin él", reconoce.
A la confianza del preparador le respondió con fidelidad y talento. "Los primeros dos años que corrí gané las estadísticas de Rosario y de Santa Fe, y apenas desde junio estoy afincado aquí. En 2000, cuando Cima se radicó por siete meses en Palermo, lo acompañé, y luego volvimos a Rosario", recuerda.
Para Solís, "fue dura la mano porque me aparté muy joven de mi familia, para pelearla solo, pero me ha ido bien y no puedo quejarme". Tanto que no le importaría dejar de correr si surge una propuesta del exterior, aunque sea sólo para varear, para lo cual tiene la ventaja de ser liviano (pesa unos 49 kg): "Si me ofrecen un buen sueldo hago las valijas. Ya pasé a jockey y no me da la cara para estar pidiendo montas ", asegura.
Tras el ascenso, igualmente, el correntino mantiene un promedio de quince montas semanales ("tengo muy buen contacto con la gente del interior", aclara) y sigue ejercitando ("principalmente caballos de Roberto Pellegatta, Nelson González y Juan Carlos Repossi", sostiene) en el hipódromo de Palermo, donde además vive "en un stud, que para mí, porque estoy acostumbrado, es como si fuera un departamento", sorprende.
En ese mismo predio, justamente, Solís alcanzó su éxito más significativo al guiar a El Amuleto en el Provincias Unidas (L) de 2000. "También fue gratificante ganarles a jockeys de primer nivel en finales cerrados", agrega.
"Me concentro mucho en cada partida y salgo con la intención de correr adelante, pero hay que ver cómo responde cada caballo. Por mi parte, ya me estoy adaptando a las pruebas largas", confiesa.
En su paladar se mantiene intacto el sabor de las cuadreras y espera pulirse al compás de las oportunidades que se le presenten. Mientras tanto, continúa soñando despierto.
Haber crecido al ritmo de las cuadreras, a Gustavo Solís no le implicó dedicarse sólo a las carreras de velocidad, y eso queda comprobado con el triplete que obtuvo el 23 de junio último, en Palermo, al vencer con Lasie Mag, en 1000 m; Bonita Es, sobre 1400 m, y Pet Bob, en 1800 metros.
LA PLATA.- De regreso al hipódromo local, donde se adelantó a Petite West en su única visita, Girlish Ness buscará hoy su quinto éxito cuando se corra el especial Jockey Club de Venezuela (1200 m). En el mismo recorrido, justamente, la yegua de La Pomme obtuvo su última conquista en el Arturo A. Bullrich. La exigirán Une Belle y Miss Catena, que llegaron en ese orden, separadas por dos cuerpos, tres semanas atrás.



