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LA PLATA (Télam).- El partido amistoso que Gimnasia y San Lorenzo igualaron sin goles en el Estadio Unico de La Plata desembocó en un escándalo con un mal arbitraje de Pablo Lunati, cuatro jugadores expulsados y agresiones entre futbolistas, particulares y policías en la zona de los vestuarios.
El encuentro estuvo suspendido durante 10 minutos al promediar el complemento, después de las expulsiones de Pablo Quatrocchi, en San Lorenzo, y Martín Cardetti, en Gimnasia, por agresiones.
Camino a los vestuarios, mientras Quatrocchi -ex Estudiantes- increpaba a Cardetti, un hombre de seguridad de Gimnasia vestido de particular le pegó al defensor de San Lorenzo y se desató el escándalo.
Los suplentes "azulgranas" llegaron hasta el lugar y el arquero Agustín Orión derribó al guardia con un puñetazo en el rostro en medio de los forcejeos.
La policía, con palos y escudos, intervino en el tumulto y también repartió algunos golpes. Uno de ellos tuvo como destinatario al entrenador de San Lorenzo, Oscar Ruggeri.
Al momento de la suspensión parcial, el equipo visitante jugaba con dos hombres menos porque Diego Rivero y Sebastián Méndez habían visto la roja por juego brusco, al terminar el primer tiempo y empezar el segundo, respectivamente.
En una ridícula decisión, el árbitro Lunati -responsable del matiz violento que tuvo el partido- decidió continuar el juego y luego lo prorrogó durante seis minutos.
Los incidentes motivarán la intervención del Tribunal de Disciplina de AFA y algunos de los jugadores expulsados e implicados en los incidentes podrían perderse el comienzo del torneo Apertura, el próximo fin de semana.
Hasta que el partido tuvo sentido, el conjunto de Ruggeri dejó una mejor impresión, aunque estuvo lejos de ofrecer la imagen de un equipo con aspiraciones a pelear el título.
El aspecto más positivo de su juego fue la firmeza de la defensa -incluso en inferioridad numérica- y el más negativo, la peligrosa tendencia a dividir la pelota por falta de inspiración.
