El alza de impuestos no desanima a los japoneses

El gobierno aumentó el gravamen a las ventas de 5% a 8%, pero los consumidores gastaron más allá de lo previsto
Eric Pfanner
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2 de mayo de 2014  

TOKIO—En Yoshinoya, una cadena japonesa de comida rápida, el precio del plato de arroz con carne aumentó 20 yenes, a 300 yenes, o casi US$3, desde que el país puso en vigor un alza del impuesto a las ventas el 1 de abril. Pero los restaurantes no han visto un descenso en su tráfico de clientes, dice Yoshinoya Holdings Co.

Los japoneses también están comprando productos más caros, como autos y ropa, a un ritmo mucho más rápido de lo que esperaban los economistas desde que el gobierno elevó el impuesto en tres puntos de 5% a 8%.

Aunque los economistas advierten que es demasiado pronto como para sacar conclusiones definitivas, los números sugieren que el programa del primer ministro Shinzo Abe para reactivar la economía, conocido como "Abeconomía", podría estar camino de sortear uno de sus principales obstáculos.

"Este impuesto es el reto más grande de la economía japonesa este año", dice Tomo Kinoshita, economista jefe de Nomura Securities. "Creo que estamos superando este impacto negativo, y eso es bueno".

La Asociación Japonesa de Concesionarios de Autos dice que las ventas internas de nuevos autos, camionetas y autobuses retrocedieron 11,4% interanual en abril. Al incluir miniautos ultraligeros, cuyas ventas subieron 2,9%, las ventas generales de vehículos cayeron solo 5,5%.

Antes del aumento del impuesto, los grupos de la industria y analistas predijeron un declive de 15% o más en las ventas.

Varias de las principales empresas de tiendas por departamentos también superaron las previsiones de los analistas para abril. Las ventas cayeron 7,9% en las tiendas de Hankyu Hanshing Holdings Inc., 13,2% en las de Takashimaya y 7,9% en los locales de Isetan Mitsukoshi Holdings en Tokio.

Kinoshita proyecta una caída de 20% promedio en las ventas de las tiendas por departamento en abril, basándose en la experiencia de lo que ocurrió en el último incremento de los impuestos a las ventas de 1997. Aquella vez, la tasa pasó de 3% a 5%. En cada caso el aumento de la carga fiscal fue precedida por un salto en las ventas impulsado por el apuro de los consumidores por aprovechar los menores precios. En marzo último, por ejemplo, las ventas en las tiendas de Takashimaya crecieron 32%.

Los informes del jueves no ofrecen un cuadro completo de la economía tras el aumento impositivo. Un sondeo de pequeñas empresas realizado por la Cámara de Comercio e Industria Japonesa publicado esta semana dio cuenta de un deterioro marcado en el clima de negocios. Muchas empresas japonesas dependen de las exportaciones, no del consumo interno, y la debilidad de otras economías ha limitado el crecimiento de las ventas de Japón al exterior.

Algunos consumidores tal vez no se percaten por completo de los efectos del alza del impuesto. Para atenuar el golpe, el gobierno les ha permitido a las tiendas excluir hasta marzo de 2017 la incidencia del impuesto en las etiquetas que marcan los precios. Antes, los minoristas estaban obligados a mostrar precios que incluían el impuesto.

La exclusión del gravamen de las etiquetas ha creado confusión para los consumidores, que se enteran del precio real solo cuando van a pagar. "Es una sorpresa", dijo el jueves Kumiko Abikodespués de comprar tres panes de molde.

Algunos negocios sacaron ventaja del alza en el impuesto a las ventas para aplicar un aumento general en sus precios. Yoshinoya señala que solo la mitad de su incremento de 20 yenes al plato de arroz con carne provino del nuevo impuesto a la venta. El resto fue para incluir ingredientes de mejor calidad.

"Nuestro gyudon (arroz con carne de res y cebolla) sabe mejor ahora con la carne más jugosa y salsas y cebollas de mejor calidad", dice un portavoz de la cadena.

Los analistas prevén un deterioro económico profundo en el segundo trimestre a medida que el nuevo impuesto empiece a pasar factura. Nomura predice que la producción se reducirá a una tasa anualizada de 1,7% y otros economistas señalan que la caída podría ser mayor.

Aunque los japoneses han sido muy conscientes de los precios que pagan desde que la burbuja económica reventó hace más de dos décadas, un reciente ajuste en algunos sectores del mercado laboral y el primer aumento generalizado de salarios desde 2008 han elevado el ánimo de algunos.

Yoshiaki Fujimori, presidente ejecutivo de Lixil Group, fabricante de muebles de baño e insumos para la producción, dijo que espera que el gasto se recupere totalmente para julio, cuando muchos empleados japoneses reciben bonificaciones semianuales y pueden gastar como lo hicieron en marzo, antes del aumento del impuesto.

"Compras algo, luego te deprimes por tres meses, luego sientes que quieres comprar otra cosa otra vez", dijo Fujimori en una entrevista.

—Chieko Tsuneoka contribuyó a este artículo.

Eric Pfanner y Megumi Fujikawa

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