
Cien años para un pueblo en busca de su destino: el trabajo
Cadret, una población centenaria de la provincia de Buenos Aires, perdió primero el tren y luego una fábrica de quesos; la lucha por dar empleo a los más jóvenes
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CADRET.- Transcurría 1914, exactamente el 14 de abril, cuando se fundó Cadret, un típico pueblo de la provincia de Buenos Aires a 14 kilómetros de tierra de Carlos Casares, que a su vez está a 310 de la Capital. En 1911, la Compañía General de Ferrocarriles había inaugurado la estación, después de que Manuel Cadret donara 500 hectáreas. Pocos años más tarde estas tierras se convertirían en un pueblo de casas bajas, una escuela, almacenes y calles de tierra que se poblarían de historias, entre ellas las de inmigrantes que escapaban del hambre, la guerra y el antisemitismo que azotaban al continente europeo.
Dos fueron las columnas vertebrales de este pueblo que acaba de cumplir 100 años: el tren y la fábrica de quesos Santa Rosa, donde trabajaban casi todos los jefes de familia de Cadret. Pero primero el cierre del ferrocarril Belgrano, en 1977, y más tarde el cierre de la fábrica de quesos Santa Rosa en 2007 golpearon al pueblo, que hoy se mantiene en pie con un poco más de 214 habitantes, según el Censo 2010.
Con un grave problema habitacional que hace que la gente en una situación económica vulnerable cerca de los principales conglomerados urbanos prácticamente no encuentre un lugar donde vivir (hay un déficit de casi 1,5 millones de viviendas, según la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas), este pueblo, como muchos otros, tiene casas deshabitadas. También se ven en el campo gran cantidad de casas abandonadas donde antes vivían familias cuyo trabajo principal era el cuidado de cultivos y animales.
Según un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Económica Argentina y Latinoamericana (Ieral), los puestos de trabajo que generan las cadenas agroindustriales podrían crecer enormemente con las inversiones adecuadas. Por ejemplo, en la actualidad el mercado de la carne vacuna genera 206 mil empleos, y para 2020 podría crecer en 40.000 puestos más. La cadena láctea proporciona 80.000 puestos, y para 2020 podrían ser 38.000 más. Pero son dos mercados actualmente muy castigados: los tambos con el bajísimo precio de la leche y la falta de rentabilidad en los últimos años de la cría vacuna. Se cerraron en los últimos tiempos 125 plantas frigoríficas y se despidieron 15.000 obreros. El trigo, según Ieral, provee 146 mil empleos y para 2020 podría haber 70 mil más. Pero tal como consigna una nota reciente en LA NACION, estos sectores, el de la carne y también el de girasol, producen menos que en 2003. Desde 2007 desaparecen 1000 empresas agropecuarias por año.
Fiesta e historia
El domingo último festejó sus 100 años con una fiesta que duró tres días, gran asado para 1300 personas incluido y visita de los descendientes de Cadret. El pintor norteamericano Robert Herrmann, de vacaciones en el país, pintó un mural en el galpón del ferrocarril que representa un tren llegando a la estación y gente esperando para subir en el andén. Se creó una bandera, se pintaron los frentes de las casas, se mejoró la iluminación, se hizo un gran arco de bienvenida y un importantísimo canal para desagotar el agua producto de las inundaciones que castigan a gran parte de la cuenca del río Salado.
La historia, según consigna el trabajo del cadretense Juan Manuel Doucet, empezó cuando Manuel Cadret, nacido en 1850, un exponente de la llamada generación del 80 y uno de los fundadores del Banco Hipotecario, donó tierras para que se construyera la estación. Era el dueño de la estancia La Media Luna, que contaba con 10.000hectáreas.
Ese año, 1914, vendió La Media Luna a The San Juan South Americas Lands Company Limited SA por $ 1.507.264. Poco después pasó a manos de la familia Bemberg.
El alemán Otto Bemberg, fundador en 1888 de la Cervecería Argentina, precursora de la Cervecería y Maltería Quilmes (vendida a capitales brasileños en 2010), fundó también Cabañas y Estancia Santa Rosa en 1019. Es hoy la empresa quesera más antigua de la Argentina. Incorporaron la raza holando para producción de leche y llegó a tener 60 tambos, 23 de ellos mecánicos.
Para la fábrica de quesos Bemberg trajo maestros queseros de Francia para elaborar productos de calidad de exportación, provolone y sardo, sobre todo.
En Cadret, tres generaciones de la misma familia llegaron a trabajar en La Media Luna y su fábrica. Era el motor principal de todo el pueblo. También había mucho contacto con las familias. Por ejemplo, todos los años se le daba a los alumnos de la escuela de Cadret de 6° y 7° grado un ternero para cuidar desde marzo hasta noviembre. Había premio para el cuidador del animal en mejor estado.
En 1990, el Grupo Bongrain compró Santa Rosa a la familia Bemberg con la idea de continuar con la fábrica. Invirtió más de 4 millones de dólares en la planta, pero a partir de 2001 comenzó la retirada, para terminar en 2007 con el cierre y fin de la producción de quesos y una mudanza a Santa Fe.
En 1999, el encargado de planta, Darío Rojas, había manifestado según consigna Doucet que "básicamente es una lucha constante y cada vez que tenemos la oportunidad lo planteamos. Cuando vienen los franceses se sorprenden de que saquemos la producción por caminos de tierra. La ruta es una anhelo y una necesidad". Las inversiones estaban hechas bajo la vieja, no cumplida hasta hoy, promesa de la construcción de la ruta provincial 50. Así fue como la fábrica cerró.
Hoy, la estancia La Media Luna pertenece a una familia de Trenque Lauquen. En 2010 Silvana del Valle creó un espacio en Facebook llamado Yo viví en La Media Luna. Allí se leen testimonios, entre ellos, el de Stella Maris Fregossi. "Mi padre trabajó allí desde que tenía 16 años hasta que se jubiló, alrededor de 40 años después. Amaba su trabajo. Investigaba. Dejó parte de su vida allí y se sentía orgulloso de los productos que se fabricaban. Antes de morir deseaba visitar nuevamente La Media Luna y nosotros no lo llevamos para que se llevara los mejores recuerdos y no sufriera al ver lo que ahora estoy viendo." El año último, la fábrica se tiró abajo.
La búsqueda de alternativas sigue vigente, como por ejemplo la propuesta de Daniela Hernández, que impulsó un museo y lugar de estar donde se exponen antiguas maquinarias agrícolas y se ofrecen pastelitos y fiambres de la región. Una buena excusa para visitar este y otros pueblos de la región.




