Me ofrecen una buena expatriación, pero...
El jefe habló dos veces con Tomás sobre la posibilidad de hacer carrera afuera; ¿puede rechazar la oferta?
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"¿Y, Tomás, definiste tu situación respecto de la posibilidad de expatriación?", le preguntó el jefe. "No creo estar preparado", respondió Tomás. En ese momento, el jefe le dijo que ya era la segunda opción para irse y que no creía posible sostener esa situación más tiempo. "Pensalo de nuevo", dijo. Tomás volvió a dirigirle sus miedos y la insatisfacción de que la empresa no le explicara los motivos.
"Todo esto me genera dudas de mi futura estabilidad. Ni te cuento a nivel familiar. Mi esposa trabaja y tendría que dejar todo", soltó.
La situación de Tomás es frecuente en muchos ejecutivos que están expuestos a la alternativa de seguir desarrollando su carrera en el exterior y esta posibilidad genera muchísimas dudas. La expatriación y la carrera internacional son dos experiencias importantísimas en el desarrollo profesional. Ambas otorgan contacto con culturas distintas, variedad de trabajos, confrontación con diversidad tanto de management como de estilos de vida.
Entre 16 y 40% de los expatriados no logran completar el período de transferencia previsto, sea por un pobre desempeño o por la imposibilidad de adaptarse al destino. Entonces, ¿qué debería tener en cuenta Tomás para expatriarse?
Primero, los factores de aceptación o rechazo. En el inicio de la carrera o en la carrera media, el desarrollo de carrera tiene que ser el foco de la expatriación. Generalmente, el expatriado puede ejercer funciones más importantes, aun si se trata de negocios más chicos.
Segundo debería tener en cuenta el proceso de adaptación. En este sentido, el asesoramiento de la empresa sobre el lugar de destino, la inserción en la comunidad y el trabajo del cónyuge son críticos.
Finalmente hay factores clave en el regreso. Tomás tiene que entender si lo que le ofrecen es una expatriación o el inicio de una carrera internacional. Las vueltas suelen ser traumáticas, ya que las empresas no pueden prometer, sobre todo en países inestables, una posición particular. Hay muchos problemas de desmotivación que generan la vuelta.
Tomás tiene que pensar bien qué quiere para su carrera. Definitivamente una expatriación es positiva para la carrera profesional. También tiene que pensar en su esposa y alinear las necesidades de la pareja. Finalmente tiene que pensar que, por más alto potencial que pueda ser, rechazar una expatriación dos veces puede tener un final no muy feliz para su carrera en la empresa: o lo ponen en un freezer o, tal vez, lo inviten a irse.
El autor es profesor del IAE y autor de El futuro del talento

