Angels Above Me, del grupo musical Stick Figure, escaló hasta el primer puesto de los rankings de iTunes en gran parte de Europa
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A principios de mayo, la banda de reggae oriunda de Estados Unidos Stick Figure se encontró con una sorpresa: su canción Angels Above Me —cuyo lanzamiento tuvo lugar en 2019— escaló hasta el primer puesto de los rankings de iTunes en gran parte de Europa. El tema lideró las listas en Reino Unido, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Suiza e Irlanda, superando a Bring Your Love, una reciente colaboración entre Madonna y Sabrina Carpenter.
La velocidad con la que esta canción “olvidada” se convirtió en éxito llamó la atención de la banda. “Era emocionante”, dijo a Wired Scott Woodruff, cantante y guitarrista principal de Stick Figure. Sin embargo, la versión que había alcanzado el primer puesto no era la original, sino una serie de remixes generados con inteligencia artificial (IA).
“Nosotros no autorizamos el remix. Probablemente fue generado con un solo clic y desde entonces se volvió viral en TikTok. Desde la semana pasada, aparecieron cientos de nuevas variaciones del remix, todas generadas con IA”, posteó la banda en Instagram.
En números concretos, solo uno de los remixes acumuló más de 1,8 millones de reproducciones en YouTube en cinco días. Stick Figure no recibió, hasta el momento, ningún tipo de regalías por ello.
En esta línea, señalaron que no fueron acreditados como autores y que el remix fue subido bajo otro nombre “con la clara intención de monetizar una obra que no crearon”.
El equipo de la banda contactó a las principales plataformas de streaming y envió notificaciones por infracción de copyright. La denuncia dio algunos resultados: Spotify eliminó todos los temas, mientras que YouTube borró uno de los videos. No obstante, todavía hay versiones fraudulentas de Angels Above Me disponibles en internet.
Stick Figure también se comunicó con los responsables de crear estos remixes. Uno de ellos respondió que la canción era una “versión” y ofreció a la banda compartir parte de las regalías, pero para sus integrantes no se trata de una práctica justa. “Es básicamente un juego interminable de golpear topos”, comentó Adam Gross, presidente de Ineffable Records, sello que maneja a Stick Figure.
En este escenario, el grupo musical destacó una ventaja: desde la viralización de los remixes, la versión original tuvo un “enorme impulso”, con aproximadamente cinco veces más reproducciones diarias de lo habitual en todas las plataformas.
“Tiempos extraños… Pero es realmente increíble ver que esta canción encuentra una nueva vida de la manera más extraña posible", apuntaron los miembros de la banda.
“IA controlada”
La creación de remixes con IA despertó un fuerte debate en los últimos días, luego de que Spotify anunciara un acuerdo con Universal Music Group para permitir a los usuarios generar versiones y remezclas de canciones con esta tecnología.
Alex Norström, director ejecutivo de Spotify, dijo al Financial Times que el objetivo es ofrecer una alternativa “controlada”, en donde lo músicos puedan dar su consentimiento para el uso de sus obras y obtener ingresos por ello, en lugar de que sea pirateada.
La función tendrá un costo adicional y permitirá crear con una canción original hasta 10.000 versiones diferentes, informó The Guardian.
No es la primera vez que Spotify implementa medidas para apaciguar el impacto de la IA sobre la industria musical. En abril, la plataforma incorporó nuevas insignias de verificación para los artistas, que indican que el perfil representa a un músico real con contenido propio.

“Somos conscientes de que el crecimiento acelerado de herramientas de IA generó desafíos para el ecosistema, especialmente cuando se utilizan para crear contenido masivo de baja calidad, suplantar identidades o intentar manipular el sistema de royalties. Nuestra posición es apoyar la innovación responsable mientras protegemos activamente la integridad de la plataforma y a los artistas que construyen carreras reales”, afirma la compañía a LA NACION.
Por su parte, Apple Music comenzó a implementar etiquetas de transparencia para distinguir si la IA intervino en el track, la composición, el artwork o el video, y YouTube exige declarar contenido alterado o sintético.
Para Carlos Arana, profesor de la Universidad del CEMA, UBA y Berklee College of Music, la transparencia para con las audiencias es fundamental. “El oyente va a necesitar saber qué escucha, cómo fue hecho y qué papel jugó la IA. El futuro deseable no es prohibir toda música hecha con IA, pero tampoco aceptar un mercado donde miles de canciones sintéticas circulen sin identificación, capturen regalías mediante tráfico artificial o imiten voces y estilos sin permiso”, precisa.
Por otro lado, destaca una paradoja: el avance de la IA sobre la industria no eliminará el valor de la música como “experiencia humana singular”, sino que lo potenciará. “Cuanto más se llene el ecosistema de contenido sintético, más valor puede adquirir aquello que todavía se percibe como humano: una voz propia, una historia, un cuerpo presente, una emoción real y un vínculo social con la audiencia”, analiza.
Por este motivo, ve probable que los artistas con identidad y comunidades fuertes conserven una “ventaja importante”.
“El futuro no debería ser ni rechazar estas herramientas ni entregarse ingenuamente a ellas. Debería ser conocerlas, evaluarlas, entender su utilidad real e incorporarlas a la caja de herramientas del músico profesional cuando aporten algo, pero sin perder identidad, originalidad, conexión con el público ni búsqueda de nuevas fronteras creativas”, concluye.
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