
A pesar del final del plan Canje, la chatarra es aún un buen negocio
Scrapservice, del grupo Techint, se consolida como líder, instala un molino de última generación y apuesta al reciclado de autos abandonados que abundan en las grandes ciudades.
1 minuto de lectura'
La integración del grupo Techint al universo de la chatarra le ha dado un toque profesional y tecnológico a un negocio tan viejo como la existencia del hierro. El grupo de los Rocca ingresa en el circuito de los descartes de chapa a través de Scrapservice, el mayor operador local industrial del rubro.
Creada en 1996, la firma compra, procesa y comercializa 400.000 toneladas anuales y factura anualmente US$ 35 millones.
"Decidimos entrar en el mercado de la chatarra porque es muy grande el volumen que se mueve (sólo en el sector ferroso, entre US$ 70 millones y US$ 80 millones anuales). Por otra parte, debíamos blanquear la actividad y poner en práctica procesos que permitieran dar derivados de mayor calidad y que generaran menor impacto en el hábitat", dice Paolo Bassetti, vicepresidente ejecutivo de Scrapservice y director de abastecimiento de Siderca.
El procesamiento de la chatarra ferrosa busca homogeneizar las características físicas y químicas para cada calidad, permitiendo así satisfacer los requerimientos de las diferentes acerías.
Beneficios
Desde el punto de vista ambiental, la U.S. Environmental Protection Agency (EPA), identificó los mayores beneficios que genera el empleo de trozos de hierro y de acero reciclados en lugar de materiales vírgenes: reduce un 74% la energía, un 90% el empleo de materiales vírgenes (merma la extracción del mineral de hierro, que en la Argentina se importa), 86% la polución del aire y 76% la contaminación del agua. Según un informe de la empresa, tradicionalmente la carga metálica de la acería se componía de un 60% de hierro esponja (elaborado a partir del mineral de hierro) y un 40% de chatarra, pero desde 1998 se invierte el mix.
Con esta actividad, la firma del grupo Techint obtendrá materia para generar uno de los insumos clave que utiliza en Siderca para la producción de tubos de acero sin costura, en Siderar para chapas laminadas y para comercializar en otras industrias. Entre sus clientes compradores de "scraps" se encuentra Spicer Ejes Pesados (ex Eaton), Aceros Zapla y Dana Arg.
"Scrapservice trabaja bajo procedimientos de las normas ISO 14000 (en vías de certificación total y un depósito, el de San Nicolás, certificado) y asegura al cliente que los fragmentos no generen impacto negativo en el hábitat. Si bien la Argentina aún no tiene las dificultades de los países más desarrollados, Scrap efectúa el control inherente al potencial riesgo de contaminación radiológica", informa Bassetti.
Los siete depósitos de recolección y procesamiento de chatarra -Gran Buenos Aires (Lomas de Zamora, San Miguel y Migueletes), Campana, San Nicolás y Córdoba- se caracterizan por estar equipados con balanzas de precisión para controlar el ingreso y el egreso de los materiales, equipos y dispositivos para la descarga y carga de material, prensas compactadoras, equipos para dimensionar el material de gran porte, flota de camiones y portavolquetes.
El negocio de la chatarra que está llevando adelante Techint se complementará, antes de un mes, con la inauguración en Campana de un molino. Se trata de una planta trituradora de chapas, en la cual han invertido más de US$ 5.000.000. Una megaestructura de 250 metros de largo por 30 de ancho separa el material ferroso del no ferroso y lo convierte en materia prima para las acerías.
Con 1600 caballos de fuerza, el molino podrá procesar 10.000 toneladas por turno (100 vehículos por hora) y será una especie de trituradora en gran escala que aceptará coches y sobras metálicas domésticas para convertirlas en chatarra ferrosa (shredder) de una densidad determinada, una de las variables que identifican su calidad.
La planta, primera de la Argentina en su tipo, se parecerá a las que existen en los países industrializados, donde las leyes ambientales, aplicadas a la industria, son cada vez más rigurosas.
En los Estados Unidos hay cerca de 15 empresas con molinos (exportan anualmente 10 millones de toneladas de chatarra), y 13 en Europa. Construida con tecnología estadounidense y motor "made in" Brasil, Bassetti cuenta que, en principio, parte de la tarea del molino será "triturar" los vehículos que se recolectaron con el moribundo plan Canje, del cual Scrap era el único operador autorizado.
Desde mayo del 1999 hasta el momento, ingresaron en el depósito 6.300.000 unidades, volumen inusual que les generó un problema de logística complicado con grandes riesgos ambientales. "Un auto pesa de 650 a 700 kilos. El 70% es metal, y el resto se reparte en cubiertas (caucho endurecido), baterías, piezas de plástico, aceite, líquidos de aire acondicionado y de frenos, productos que no pueden quemarse o tratar sin la aplicación de un proceso industrial masivo. Los aceites, por caso, se envían a Recicom (unos tres litros por auto); las baterías, a una sociedad que recicla plomo, y los neumáticos, al Ceamse. Todos los materiales deben ser tratados para reutilizarse tantas veces como resulte posible.
"La UE, por caso, es muy severa con la industria automotriz", aclara el entrevistado.
Otras fuentes
Pero la muerte del plan no es la muerte de Scrap. Los autos representan el 30% del negocio de la moderna compañía recicladora, y piensan seguir trabajando con las miles de unidades olvidadas que están en los innumerables basurales de chatarra a cielo abierto que hay en el país. Basatti aclara que en la Argentina abundan vehículos abandonados y que a los que ya existen seguirán sumándose otros tantos descartados, parte de los cuales agoniza junto a lavarropas, heladeras y elásticos que han perdido el recuerdo de los colchones que sostenían, refrigeradores y demás objetos. "Sólo entre Córdoba, Buenos Aires y Mendoza hay 90.000 autos fuera de servicio. Las municipalidades no saben qué hacer con tanta chatarra. Ni cómo tratarla. Los chatarreros son bárbaros (compran, sacan lo valioso y tiran el resto), pero la actividad puede mejorarse. Hemos realizado, a pedido de la Municipalidad de Córdoba, una prueba piloto para trabajar con los coches abandonados. El resultado fue muy bueno, y estamos construyendo un depósito con una inversión de US$ 2 millones", comenta entusiasmado.
El ejecutivo agrega que en algún momento habrá que revisar la política para los colectivos (gran parte de la flota está en mal estado y causa gran contaminación) y ver cómo es posible incentivar a las empresas para hacer los cambios.



