
Acuerdo para Quilmes y Brahma
El Gobierno aprobó la fusión, pero ordenó la venta de dos plantas y, por lo menos, tres marcas
1 minuto de lectura'

El gobierno aprobó ayer la fusión entre Quilmes y la brasileña AmBev -dueña de Brahma-, aunque las dos empresas deberán realizar fuertes desinversiones en el mercado argentino.
Para completar la operación -que fue anunciada en mayo de 2002-, el nuevo gigante cervecero tendrá que desprenderse de un par de plantas y por lo menos tres de sus principales marcas, según informó ayer el Ministerio de la Producción. La lista de desinversiones incluye la planta que tiene Brahma en Luján -que cuenta con una capacidad de producción de dos millones de hectolitros- y la fábrica de malta de Llavallol, que pertenece a Quilmes. Además, Quilmes y Brahma tienen que desprenderse de las marcas Palermo y Bieckert -que juntas suman una participación de mercado de 8,2%- y una de sus dos líneas de cerveza premium: Heineken o Imperial, cuyas participaciones llegan a 2,6 y 0,2%, respectivamente.
El comprador deberá ser un nuevo jugador en el mercado que hasta ahora no produzca cerveza en la Argentina. Esta empresa, además, tendrá a su favor una opción para adquirir la marca Norte, que es muy fuerte en las provincias del norte del país, y en el nivel nacional tiene una participación del 3,3 por ciento.
La resolución oficial, además, establece que por siete años Quilmes y Brahma deberán permitir y facilitar el acceso de su red de distribución al nuevo jugador y se las obliga a venderle, en caso de que lo requiera, una cantidad determinada de cerveza. En el Ministerio de Producción explicaron que con la obligación para transferir las marcas y las plantas a un nuevo competidor se busca facilitar la aparición de un rival de peso para la nueva Quilmes-Brahma, de manera de asegurar la competencia y disciplinar los precios.
Con la venta de todas las marcas, la unión entre Quilmes y Brahma conservará el liderazgo en el mercado local de cervezas, con una participación del 65,6%, seguido por el nuevo competidor -que pasará a controlar 14,3% de las ventas-. El dueño de Palermo, Bieckert y eventualmente Norte, incluso, superaría en ventas a CCU/Budweiser (12,3%) y a Isenbeck (7,3 por ciento).
Los interesados
Quilmes y Brahma tienen un plazo de doce meses para concretar la venta de sus plantas y marcas. En el mercado coinciden en que no se trata, precisamente, del mejor momento para salir a buscar inversores dispuestos a venir al país, aunque analistas y competidores señalan que a los vendedores no les resultará muy difícil encontrar interesados.
Entre los potenciales candidatos se encuentran la holandesa Heineken y la canadiense Molson. La primera es accionista minoritaria de Quilmes -controla 15% de la firma argentina- y desde un primer momento se opuso a la fusión con Brahma, e incluso llevó el caso a los tribunales europeos. Heineken afirma que la unión entre las dos cerveceras latinoamericanas viola un derecho de preferencia que tenía en su favor. El próximo viernes se conocerá el fallo de la Cámara de Comercio Internacional de París porque afirma que viola un derecho de preferencia que tenía en su favor.
Por su parte, Molson puso un pie en el Mercosur cuando concretó la adquisición de la marca brasileña Bavaria, que Brahma y Antartica tuvieron que vender cuando concretaron la fusión que dio origen a AmBev.
Tanto Quilmes como AmBev prefirieron no pronunciarse sobre los requerimientos oficiales para aprobar su unión. Sin embargo, hoy en la madrugada emitieron un comunicado conjunto informando a los mercados europeos -Quilmes cotiza en la Bolsa de Luxemburgo- sobre los alcances de la fusión.
En fuentes cercanas a la operación ayer se especulaba con que pese a las importantes desinversiones que deberán hacer las dos empresas, finalmente acatarán el fallo oficial sin presentar ninguna queja. "Las restricciones son severas pero podrían haber sido mayores, más teniendo en cuenta el antecedente de la venta de Perez Companc y Petrobras, que todavía debe ser aprobada por el gobierno", explicaron.





