
Además de pasajeros, los ómnibus llevan millones de encomiendas
Las empresas de transporte de larga distancia aprovechan los viajes para explotar el envío de mercancías
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Cajas de electrodomésticos, de bananas o de lo que fuere; ninguna parece contener lo que muestran las imágenes; bultos envueltos con papel madera, prolijamente encintados, o cerrados con una maraña de hilos. Todo se acumula, se entrega y se despacha en el subsuelo de Retiro, el lugar destinado a las encomiendas.
Esos corredores escondidos bajo las plataformas son el punto de concentración de un negocio añejo que no pierde vigencia, y que se renueva, por ejemplo, como medio de concreción para la compraventa en Internet. La estructura está montada sobre una extensa red de ómnibus de larga distancia que une 1600 puntos del país.
Los últimos datos disponibles de la Comisión Nacional de Comunicaciones, de 2010, precisan que el movimiento de paquetes sumó 27.305.811 unidades. Aquí se incluyen, además de lo que se despacha en ómnibus, los paquetes que viajan por correo.
Una fuente con acceso a los números de los correos privados señaló que para ellos el envío de paquetes es "un negocio marginal". Tan pequeña es esta pata en su actividad que ni siquiera se desagrega a la hora de hacer cuentas. Reconocen, sin embargo, que un menor uso del correo tradicional podría obligarlos a enfocarse en ese negocio.
Para los dueños de los ómnibus, es otra cosa. En la terminal de Retiro funcionan empresas como Vía Cargo, de Vía Bariloche, que no sólo traslada cajas en las bodegas de los ómnibus de pasajeros, sino también en cuatro camiones con frecuencias diarias y combis encargadas de los repartos a domicilio. Hugo Crotti, encargado del depósito donde el martes acumulaban alrededor de 12.000 paquetes, detalló que allí reciben un promedio de 24.000 encomiendas por semana. El ticket por despacho, media los $ 85 tras el aumento de febrero. Con esos números, la empresa recauda en la terminal más de dos millones de pesos a la semana, con un mayor volumen de clientes corporativos. "Es más negocio que el de llevar pasajeros", deslizó Crotti. Cada despacho suma a la tarifa variable por peso y destino un seguro mínimo obligatorio que cubre desde $ 500, hasta un tope de $ 5000, con un mayor costo adicional.
La empresa fuerte en viajes al Sur es la que permite traslados de mayor kilaje, sin máximos fijos que otras ubican entre 20 y 40 kilos. Eso maximiza los volúmenes y les permite encargarse hasta de mudanzas, como un servicio de flete. "Llevamos placares, heladeras y hasta vehículos", contó Crotti. Sobre los demás contenidos nada puede aclarar, ya que ninguno de los envíos se declara. Los encargados del control son, desde enero, los agentes de la policía aeroportuaria que vigila los ingresos con rayos equis similares a los de los aeropuertos. Las empresas dicen que reciben 20% menos de encomiendas en la estación. "No nos oponemos a los controles, sino a que se hagan sólo en la cabecera y no en forma integral", dijeron en la Cámara de Empresas de Larga Distancia (Celadi).
Como en otros sectores, los precios de las encomiendas treparon alrededor del 20% el último año. Las transportistas Urquiza, Andesmar o Buspack (para Chevallier y Flecha Bus) son otras de las grandes del rubro. Enviar un paquete de 20 kilos por la primera hasta Córdoba, por ejemplo, cuesta $ 82, contra $ 230 de un envío similar por Jet Paq, de Aerolíneas Argentina. LAN Cargo, que concentra 42% de las cargas aéreas locales, trasladó 6000 de las 14.000 toneladas que se movieron en el año. El 5% del total fueron particulares; es decir, unos 822 kilos diarios, que, con una media estimada en 15 por envío, suma 55 paquetes diarios.






