Al invertir, no sea víctima de la "tendencia a la confirmación"

Jason Zweig
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19 de noviembre de 2009  

Uno decide que el oro es una buena apuesta para sortear la inflación y de repente aparecen señales de que los precios subirán más adelante. O se convence de que las acciones van a tener un mejor desempeño que otros activos y todo lo que escucha son advertencias sobre la sacudida que se les avecina a los mercados de bonos y commodities.

En resumen, su mente actúa como una especie de máquina confirmadora que repite todo lo que usted quiere creer. Los psicólogos llaman a este duende mental "tendencia a la confirmación". Un análisis reciente de estudios psicológicos con casi 8000 participantes concluyó que la gente tiene dos veces más probabilidades de buscar datos que confirmen sus creencias que de considerar pruebas que pudieran contradecirlas.

"Somos mentalmente perezosos", dice el psicólogo Scott Lilienfeld de la Universidad de Emory, en Atlanta. "Sencillamente es más fácil centrar nuestra atención en datos que apoyen nuestra hipótesis, en lugar de buscar pruebas que posiblemente la desmientan."

También es más fácil racionalizar que ser racional. "Tenemos mucho talento para hallar explicaciones a posteriori de por qué nuestras predicciones no funcionaron", señala Lilienfeld. "Reinterpretamos nuestros fracasos como cuasi éxitos: ‘Esta acción habría subido si X no hubiera pasado’, o ‘99 veces de cada 100 yo hubiera tenido razón, si no fuera por este evento excepcional’".

Cuanto más aprende uno, más se convence de que tiene razón. Aunque reunir más datos aumenta la confianza de la gente, no hace que sus predicciones sean más correctas. Teniendo esto en cuenta, ¿cómo se puede contrarrestar la tendencia a la confirmación?

Gary Klein, un psicólogo en Applied Research Associates, en Nuevo México, recomienda imaginar que uno mira en una bola de cristal y ve que su inversión se ha venido abajo. Luego, debe tratar de hallar las razones más convincentes que expliquen ese fracaso. Este ejercicio puede ayudarle a darse cuenta de que sus convicciones podrían no ser tan sólidas cómo creía.

Otra técnica consiste en predecir las probabilidades de que su análisis sea incorrecto. Por ejemplo, imaginamos que calcula una probabilidad de 20% de que registrará un resultado adverso; eso equivale a decir que una de cada cinco veces no tendrá razón. Así, si la inversión fracasa, uno estará menos inclinado a empecinarse en probar que todavía tiene razón.

Confeccione un portafolio imaginario junto a su portafolio real. Allí, puede comprar o vender sin restricciones, sin riesgo alguno de sufrir pérdidas. En este portafolio, ¿tendría más o menos de la inversión que está evaluando?

Antes de comprar, redacte una declaración de lo que le haría querer venderla. Si cualquiera de esas circunstancias acaba haciéndose realidad, la declaración por escrito hará más difícil fingir que no ha pasado nada o que no tiene que hacer nada en respuesta.

Expertos concuerdan en que luchar contra la tendencia a la confirmación es una lucha interminable. Pero si no puede vencer al duende en su propia mente, no podrá ganarle en el mercado.

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